Dos edificios industriales de Zorrozaurre construidos en los años cincuenta, y que las instituciones han decidido conservar por su interés arquitectónico, serán rehabilitados para dar cabida a pequeñas y medianas empresas de la zona, siempre que su producción sea compatible con el entorno urbano. La comisión gestora del plan de regeneración ha alcanzado un acuerdo con la sociedad pública Sprilur que permitirá mantener la actividad económica y dar un nuevo uso a estos inmuebles ricos en espacios diáfanos, que suman 12.000 metros cuadrados de superficie construida.
Las sedes de Lancor y Consonni forman parte de los 19 edificios industriales que se salvarán del derribo y convivirán con las viviendas de la ribera y las nuevas construcciones diseñadas por Zaha Hadid. De momento son, junto al antiguo depósito franco donde se instalará la ingeniería Idom, los únicos que han encontrado un destino, un nuevo capítulo íntimamente ligado a su historia. Sustituirán el despliegue de maquinaria -en la eléctrica Lancor se fabricó, por ejemplo, el motor de la grúa Carola- por módulos de hasta 500 metros cuadrados para empresas de un máximo de 50 trabajadores, preferentemente menos de diez.
Aunque muchos pabellones han cerrado, la imagen de Zorrozaurre como un escenario del pasado industrial es engañosa. En la península siguen en activo 114 empresas, desde talleres de carpintería o imprentas hasta firmas como Vicinay, que dan trajín a los bares donde se sirve el menú del día. Los grandes negocios están preparando el traslado, pero los pequeños «según que actividad desarrollen, no es que puedan, sino que deben estar», resume el director general de Sprilur, José Miguel Artaza. La Sociedad para la Promoción del Suelo y Construcciones Industriales, dependiente del Gobierno vasco, adquirirá ambos inmuebles, de titularidad privada, y asumirá su rehabilitación. Luego venderá los módulos a las empresas, aunque no se descarta el régimen de alquiler.
Museo de la Técnica
Los trámites son complejos, es necesario un acuerdo de reparcelación, pero se espera iniciar las obras de rehabilitación el próximo año. El gerente de la comisión gestora, Pablo Otaola, calcula que «entre 20 y 30» empresas podrán trasladarse a las sedes de Lancor y Consonni. Ya se está haciendo un estudio sobre las actividades 'limpias' que podrán ser compatibles con el nuevo paisaje de Zorrozaurre, mientras siguen los derribos de viejas instalaciones para liberar espacio. Precisamente serán las naves de Lancor y el centro de fabricación de transformadores los siguientes en caer, ya que los vecinos han denunciado la presencia de 'okupas'.
El edificio de oficinas, sin embargo, que aún exhibe su cuidada factura tras las pintadas y cristales rotos, se conservará junto al de Consonni. Ambos representan «dos maneras de entender la arquitectura industrial de los años 50», según los expertos. En Consonni se guardan además los fondos destinados al Museo de la Técnica, que el Gobierno vasco trasladará a otra ubicación aunque sigue sin un proyecto concreto para exponerlos al público.