Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Sociedad

Euskaldunización Más estudiantes en las aulas

Entre los alumnos hay cada vez más inmigrantes que sienten «atracción por la cultura vasca» o tienen a los hijos escolarizados en modelos bilingües

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El curso empieza con nuevos bríos para AEK, la Coordinadora vasca de Alfabetización y Euskaldunización. Su red de euskaltegis ya cuenta con 7.800 matriculados en todo el País Vasco y Navarra, lo que significa un repunte en la evolución del alumnado que les da muchos ánimos. «Estamos superando la tendencia a la baja y las previsiones son optimistas. Además, hay un detalle llamativo: cada vez se incorporan más inmigrantes», asegura Mertxe Mugika, coordinadora general de AEK. Atrás quedan los 7.554 estudiantes del curso pasado, que a su vez marcó un descenso de casi mil matrículas con respecto a la temporada 2005-06.
AEK cuenta en la actualidad con unos 415 profesores y 348 centros -entre euskaltegis y otros locales- repartidos por Euskadi y Navarra. Un panorama donde, por cierto, acaba de ponerse en marcha «una gran novedad»: los alumnos que necesitan un título por razones de trabajo en el País Vasco no deberán superar dos exámenes. Bastará con la acreditación del euskaltegi. No habrá que convalidar la evaluación en función de la entidad donde se está contratado, bien sea el IVAP (Instituto Vasco de Administración Pública), Osakidetza, Educación, la Ertzaintza... Se acabó peregrinar de un lugar a otro.
El Gobierno vasco promulgó el pasado mes de abril un decreto con vistas a homologar los diferentes niveles en el plazo de un año, pero el reto se va a superar con nota y en tiempo récord. La única asignatura pendiente es Educación, donde gran parte de sus certificados aún no están convalidados.Entre ellos, los perfiles lingüísticos 1 y 2 de los docentes y los títulos de las Escuelas Oficiales de Idiomas. «Pero esto va a cambiar en breve. La propia normativa de abril decía que, en medio año, procederían a la homologación. Tienen de plazo hasta finales de este mes o noviembre... Lo dice el decreto», subraya Mertxe Mugika.
Marco europeo
Esta racionalización a la hora de evaluar a los alumnos responde a las exigencias del llamado Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, donde se establecen cuatro grados de competencia lingüística (B1, B2, C1, C2). Ni más ni menos. Se acabó la multiplicidad de letras, números y certificaciones que, hasta hace muy poco, embarullaban al personal. Por poner un ejemplo: ahora, por fin, el nivel 3 de HABE (Instituto para la Euskaldunización y Alfabetización de Adultos) equivale al perfil lingüístico del IVAP y de Osakidetza, al PL2 de la Ertzaintza y al título EGA de Educación. Y toda esta retahíla anterior no es más que el grado C1 que determina el Marco Europeo.
Como se trata de una medida con efectos retroactivos, afecta a cualquiera que tenga una acreditación oficial de su dominio del euskera. «Así se satisface, además, una reivindicación histórica. No era de recibo que nuestros títulos no tuvieran valor. Ahora tendremos desde el básico hasta uno muy exigente, casi de Euskaltzaindia...», bromea Mertxe Mugika. El más avanzado (C2) se exige, entre otros, a los arquitectos del Ayuntamiento de Bilbao. Un techo que teóricamente podría alcanzarse en cuatro años, pues «con dos horas diarias de clase y mucha motivación es posible avanzar a curso por año». No obstante, como advierte la coordinadora general, «no deberíamos centrarnos sólo en la importancia del nivel sino en el uso del idioma que se hace en la vida diaria».
A pesar de los «avances evidentes» en la euskaldunización y la puesta en marcha de iniciativas «en la dirección correcta», todavía queda mucho camino por andar.
-El ideal de AEK, ¿queda tan lejos?
-Sí. No vamos al ritmo que nos gustaría; y así, de verdad, resulta muy difícil ver la meta. Nosotros queremos llegar a ser una sociedad bilingüe. Y, además, le digo otra cosa: nos encantaría ir al paro...
-¿Perdón?
-Lo que oye. ¡Ojalá no fuéramos necesarios! Aunque, tal como van las cosas, me temo mucho que vamos a terminar jubilándonos aquí.
-¿Cuál es la principal dificultad para alcanzar el objetivo que buscan?
-Pues que todavía hay un sector importante de la población que no ve el euskera como algo necesario. Y eso impide la plena normalización de la lengua. Si hay dos personas hablando en euskera y una tercera no lo domina, inevitablemente se acaba hablando en castellano. Por eso, yo animo a ese sector a matricularse en el nivel 1; así podrán entender una conversación básica y no entorpecer el camino hacia el bilingüismo.
Adaptación a la demanda
Entre la oferta que presenta AEK, destaca la posibilidad de integrarse en 'talleres de práctica' fuera del euskaltegi, «una buena manera de no perder soltura». Se puede elegir la modalidad según los gustos: hay programas de 'mintzapraktika' que reúnen a euskaldunes y alumnos de euskera; 'mintzataldeak' para ir al monte o aprender danzas vascas; 'barnetegi ibiltariak' si se tienen ganas de recorrer Euskadi en bicicleta, etcétera. Esta iniciativa surgió hace ocho años y ha calado entre los estudiantes, «porque es algo muy flexible, sin el corsé del aula, los ejercicios y el profesor».
Una de las bazas de AEK es, precisamente, su capacidad para adaptarse a la demanda: ha pasado de impartir clases en escuelas nocturnas, allá por los años 60, a organizar estancias de un mes en la localidad de Forua, en plena Reserva Natural de Urdaibai. Los tiempos cambian y hay que ponerse las pilas, sobre todo cuando no hay un retrato-robot del alumno medio. Ya no sólo hay senegaleses en Ondarroa que estudian euskera, o rumanos en San Sebastián que se defienden con el batua. También se puede encontrar fácilmente un gaditano con un nivel de EGA y una cuadrilla de amigas de Barcelona, Canarias y Madrid en el curso de principiantes. No hay más que darse una vuelta por el centro de AEK que se encuentra en el Casco Viejo bilbaíno.
Una las profesoras, Irantzu Abad, puede dar fe de ello. «Cada vez llega más gente animada por la lengua vasca, sin más motivación que la curiosidad. Aunque, claro, sigue habiendo mucha gente que lo necesita por su trabajo». En el caso de Víctor Hugo Ortiz, ecuatoriano de 39 años, lo que prima es «el deseo de conocer la cultura del pueblo». Lleva casi una década en el País Vasco, trabaja en Bilbao como «coordinador de los préstamos de bicicletas» y quiere aprovechar el tiempo. Se siente «muy integrado», no tiene familia y parece que ha echado raíces para quedarse.
-¿Hay más ecuatorianos apuntados en euskaltegis?
-Conozco varias madres, con los niños matriculados en los modelos B o D, que están estudiando euskera. Es una inclinación natural; una madre siempre quiere saber la lengua de su hijo.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS