Es dulce cuando canta y cuando habla. Mai Meneses, la voz del grupo Nena Daconte, se ha cambiado de vestido. Se ha quitado el traje de concursante de 'OT 2' -fue eliminada en la primera vuelta-, ha guardado su historia de amor con el bajista de la gira Kim Fanlo, con el que formó el grupo -la ruptura sentimental se produjo en plena grabación de su segundo álbum-, ha colgado sus éxitos musicales -premio al mejor grupo revelación en 2006 con 'He perdido los zapatos'-, eso, después de enterrar la carrera de Derecho. Todo lo ha metido en el nuevo disco 'Retales de Carnaval' y se ha cubierto de experiencia. Así suenan sus ideas. Dulces...
-Nena Daconte es un nombre prestado de un cuento de Gabriel García Márquez. ¿Todo va como un cuento?
-Estamos haciendo un proyecto con mucho cariño y mucho amor por la música, y la gente nos devuelve el cariño.
-¿Será siempre el patito feo de 'OT' convertido en cisne?
-No lo sé. Puedo ser el patito feo toda la vida. Yo entré allí y viví una experiencia única, una gira impresionante en la que conocí a Kim. Formamos Nena Daconte y seguimos....
-Ha vivido la ruptura sentimental con Kim en plena grabación del álbum que acaba de ver la luz. ¿Es muy difícil romper una relación y seguir con tu ex pareja trabajando?
-Nos gusta mucho la música. Nos gusta demasiado este proyecto. Le tenemos mucho cariño como para no seguir trabajando. Hay que querer al otro más que a uno mismo. Es como si tienes que compartir un hijo, tienes que ser 'superrespetuoso' con la otra persona.
-En estas circunstancias tormentosas, escribe el tema estrella del disco, 'Tenía tanto que darte...' ¿Es una catarsis o un reproche?
-Es una recuperación después de un duelo. El sentimiento de energía y de vitalismo que hay que tener en la vida para seguir, aunque te pasen cosas desagradables. Es un himno, una marcha hacia la vitalidad.
-Es la parte sensible y literaria del grupo. ¿No será una escritora frustrada...?
-Noooo, todavía no. ¡Tengo 30 años! Es que yo me encargo de las letras y las melodías, y Kim se encarga de los arreglos y la producción.
-Escribe canciones intimistas. ¿Son historias reales? ¿No será una 'voyeur'?
-Eso dice mucha gente. La verdad es que tengo las dos cosas. Me considero más exhibicionista, pero sí que me gusta mucho observar a la gente y ver cómo vamos creciendo... Y veo que cuanto más evolucionamos perdemos una especie de magia, de inocencia y de romanticismo.
-Son cosas que nos pasan con la edad...
-Por eso el disco se llama 'Retales de Carnaval'. La vida es un carnaval y los retales es todo lo que se te va quedando pegado en tu ropa a medida que te vas haciendo mayor. La lucha que tenemos Kim y yo es intentar que eso no nos marque. En vez de que se te quede marcado en la piel, que se quede enganchado en el vestido. El vestido te lo puedes cambiar.
-Entonces, ¿cree que será capaz de aceptar el paso de los años o necesitará cirugía?
-Tengo una guerra personal con eso. Me gustaría ir envejeciendo e ir haciendo música que vaya con mi edad.
-Ha estado en Calcuta. Habrá visto muchas formas de vivir y de envejecer.
-Me impresionó. En medio de la pobreza, se les ve felices. Bueno... Había una niña de unos 5 años con un bebé en brazos y una cara de drogada... Se me encogió el alma. Me la hubiera traído conmigo.
-¿Ha pensado ya en la maternidad?
-Tengo tiempo. ¿No?
-Cuando yo tenía su edad, y no hace tanto de eso, ya era mayor para eso del embarazo, una primípara añosa.
-Suena fatal. Ahora, por suerte, la edad de la juventud se está alargando. La gente es más jovial. Hay que hacer el esfuerzo de que las cosas no te marquen demasiado.
-Parece obsesionada con evitar las huellas de la vida. ¿Tanto miedo tiene a que le hagan daño?
-Bueno, hay que intentar ser feliz con la gente que tienes a tu lado y buscar siempre lo positivo. La vida te devuelve lo que le das. Cuando buscas lo positivo, te devuelve todo positivo y cuando buscas lo negativo te devuelve todo negativo, como si fuera matemática pura.
-Para matemáticas las de la hipoteca. Eso sí que es hacerse mayor, ¿no?
-Me he comprado una casa. Es que los alquileres están muy altos. Aunque hoy en día con las hipotecas tampoco piensas que el piso es tuyo, sino del banco.