Un trabajador de la acería Nervacero, ubicada en Trapagaran, falleció ayer tras quedar atrapado en una maquina que elabora bobinas de acero. José Luis G. O. tenía 57 años y más de 40 de experiencia en su profesión. Aunque técnicos de Osalan todavía no han emitido un informe sobre las causas de lo sucedido, el comité de empresa, que ha paralizado la producción hasta hoy a las 14.00 horas y el lunes convocará una concentración de protesta a las puertas de la empresa a las 11.00 horas, aseguró que el incidente se produjo cuando este operario intentaba solucionar una avería.
Los hechos ocurrieron a las 7.50 horas. Según explicó su yerno, José Luis se encontraba en la zona de bobinas de 'spooler', «donde se elaboran las varillas que se emplean en los encofrados de la construcción». Al parecer, una de las máquinas, denominada 'flap', tiene una especie de brazo cilíndrico que en ese momento estaría cerrado. «El debía estar comprobando el sistema y, no saben cómo, pero esa pieza pudo abrirse de repente y golpearle la cabeza». Testigos presenciales aseguraron que el impacto fue fatal. El trabajador quedó atrapado en el interior de la maquinaria y falleció a causa de las lesiones sufridas.
UGT, sindicato al que estaba afiliado el fallecido, exigió una revisión de las medidas de seguridad en el departamento de laminaciones de la compañía. La central denunció la «lamentable muerte de nuestro compañero» que, según subrayaron sus responsables, eleva ya a 61 los accidentes mortales que se han producido en el País Vasco en lo que va de año.
Gran consternación
No es la primera vez que la empresa siderúrgica sufre un accidente mortal. De hecho, es el segundo trabajador que fallece en las instalaciones Nervacero en poco más de dos años. El anterior tenía 46 años y murió en agosto de 2006 mientras limpiaba una máquina barredora.
La noticia de la muerte de José Luis ha causado una gran consternación en el barrio portugalujo de Buenavista, donde vivía. Casado y con dos hijos, era muy conocido debido a su vinculación a la asociación ciudadana que existe en este populoso núcleo urbano. «Fue uno de sus grandes impulsores a mediados de los 70», reconocía Isaac Mallo. Su vinculación con esta entidad seguía siendo muy intensa y, de hecho, su mujer es la vicepresidenta. «Siempre echaba una mano y ha colaborado mucho en las fiestas y en todas las actividades que organizamos en el barrio», destacó Angel Comonte.