La intervención del Estado en la economía rusa es de tal magnitud que, cuando los índices bursátiles entran en caída libre, el órgano regulador creado al efecto, el llamado Servicio Federal de Mercados Financieros, detiene las operaciones durante el tiempo que estime oportuno. Así ha sucedido en varias ocasiones durante las últimas semanas y ayer se llegó a un parón total de las dos principales bolsas rusas, RTS y MICEX. Aún no se sabe cuándo reanudarán su actividad.
Los fuertes descensos registrados al inicio de la sesión del pasado miércoles ya provocaron el cierre de los dos parqués. Se había decidido mantenerlos clausurados también el jueves, pero terminaron abriendo sus puertas. Las operaciones se iniciaron al alza, pero la tendencia se tornó pronto en caída y la sesión del jueves fue finalmente interrumpida. Ayer se planeaba haber reanudado las transacciones, pero se cambió de idea y nadie sabe todavía si el lunes se volverá o no a la normalidad.
Caídas del 19%
Por lo pronto, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, acaba de anunciar una ayuda de 5.000 millones de euros para «reanimar y estabilizar» el sistema financiero del país. El Gobierno ruso ha prometido además garantizar al cien por cien, en caso de quiebra, los depósitos bancarios de hasta 700.000 rublos (19.400 euros).
El pasado lunes, los parqués bursátiles rusos se anotaron el mayor desplome de su historia. RTS cayó en más de un 19%, hasta los 866,39 puntos, y MICEX un 18,66%, hasta 752 puntos. Desde mayo, la capitalización del mercado ruso ha bajado en torno a un 60%. Las causas que se apuntan son la crisis financiera internacional, la reciente guerra en Georgia, la fuga de capitales y, sobre todo, el deslizamiento del precio del petróleo hasta los 78 dólares el barril. La economía rusa sigue dependiendo excesivamente de las materias primas.
La Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso) aprobó ayer un paquete de medidas de apoyo al mercado financiero que pretenden devolver la confianza a los inversores. Contemplan créditos en moneda extranjera a entidades locales por valor de 50.000 millones de dólares (casi 37.000 millones de euros) y un gran préstamo de 950.000 millones de rublos (cerca de 27.000 millones de euros) a los dos grandes bancos rusos, el Sberbank y el VTB.
El primer desmoronamiento bursátil de importancia tuvo lugar el pasado 17 de septiembre. Las operaciones también fueron suspendidas. Las acciones del Sberbank y el VTB cayeron de golpe un 25%. El Estado tuvo que meter una primera inyección de casi 95.000 millones de euros. El ministro de Finanzas ruso, Alexéi Kudrin, dijo que las ayudas provienen no sólo del presupuesto, sino también del fondo de reserva creado con las tasas por la venta de crudo y gas.