El proyecto de fusión de la BBK y la Kutxa atraviesa malos momentos, hasta el punto de que ha comenzado a ganar cuerpo la idea de que la iniciativa está condenada al fracaso. En lo que se interpreta como un postrero y casi desesperado intento por salvar a toda costa la operación, ambas cajas han ofrecido al Partido Popular la posibilidad de acceder a una cuota de poder en la entidad resultante, a cambio de su respaldo a la integración. Un poder que se visualizaría con el acceso de miembros de esta formación al consejo de administración de la nueva caja.
El PP no ha transmitido aún una respuesta definitiva, pero todo parece indicar que será negativa. La dirección de la formación popular, que se opuso con firmeza a la fusión 'a tres' -BBK, Kutxa y Vital- no encuentra razones que justifiquen el apoyo a un matrimonio 'a dos'. Ni siquiera la promesa de entrar en el consejo de administración de la caja resultante parece seducirles.
En el seno del Partido Nacionalista Vasco se respira ya un mal disimulado pesimismo en torno a esta iniciativa, según las fuentes consultadas por EL CORREO, y buena parte de la dirección jeltzale la da por «perdida». Destacados miembros del EBB han participado de forma directa, desde el pasado mes de agosto, en los contactos desarrollados con fuerzas políticas y sindicales para recabar apoyos y conocen de primera mano la situación real. Hay quien sostiene dentro de esta misma formación que «las cosas se han hecho mal desde el principio» y que operaciones de semejante calado requieren de consensos amplios y no de negociaciones «cogidas con alfileres».
Miedo
La clave hay que buscarla en la aparente imposibilidad de encontrar los respaldos suficientes para aprobar la fusión y de forma más concreta los votos para que salga adelante en la asamblea de la Kutxa. En el caso de Vizcaya, bastaba con el respaldo de los representantes de PNV, EA y el sindicato Comisiones Obreras para obtener una mayoría suficiente. Las negociaciones con CC OO, organización que se ha mostrado claramente a favor de la fusión entre Kutxa y BBK, han funcionado bien y el acuerdo estaba muy cercano. Desde la cúpula de las cajas se daba como seguro.
En el lado guipuzcoano, la dirección de Kutxa creía poder contar -además de los correspondientes a PNV y EA- con los votos de EB, Aralar e incluso con la colaboración de la candidatura de trabajadores Pixkanaka. Aun así, necesitaban un voto adicional que pensaban haber encontrado en el representante de ELA. No ha podido ser, ya que el sindicato que lidera José Elorrieta ha hecho pública su oposición al proyecto y no ha dejado mucho margen a la negociación.
Quizá por el miedo al descalabro de la fusión Kutxa-BBK y a la imagen pública de un segundo fracaso en tres años en este tipo de iniciativas, el PNV hizo ayer un quiebro para intentar colocar el centro del debate en un plano distinto: el de la, también fracasada, fusión 'a tres' en la que junto a las cajas guipuzcoana y vizcaína intervendría la Vital alavesa. Así, el portavoz de este partido en el Congreso de los diputados, Josu Erkoreka, presentó una pregunta al presidente del Gobierno con la intención de que Rodríguez Zapatero «se posicione -según indicaba la formación jeltzale en su argumentación- sobre la idoneidad o no de la fusión de las tres cajas de ahorro, BBK, Kutxa y Vital, para poder subsistir más aún en este difícil momento económico».
La pregunta de Erkoreka, que será contestada por Zapatero en la sesión de control al Gobierno del próximo miércoles, incluye también la petición de que el presidente manifieste si coincide o no con la idea expresada por el gobernador del Banco de España, «cuando sostiene que para las entidades financieras que quieran subsistir será inevitable un proceso de reestructuración que incluirá fusiones».
La oposición del PSE a abordar ahora esa fusión 'a tres' -con el argumento de que el «clima político no permite un debate sereno»- fue precisamente la razón que animó al PNV y a las cajas vizcaína y guipuzcoana a intentar la integración 'a dos'.