Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Vizcaya

sucesos

Javi, un indigente enfermo, duerme en la calle al no quedar plazas libres en los albergues de Bilbao

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Javi fue encontrado por una patrulla en la calle. / LUIS CALABOR
Javi nació en Santander hace 57 años. El pasado domingo, día 5 de octubre, era su cumpleaños y, aunque «casi» se le pasa la fecha, lo 'celebró' durmiendo al raso. «Estoy acostumbrado, llevo cinco años tirado en la calle», confiesa. Una patrulla de la Policía Municipal de Bilbao le encontró sentado en el borde de una lonja en Bailén, donde se disponía a dormir.
Javi tenía frío y no se encontraba bien. Es diabético; debería inyectarse insulina, aunque dice que no se pincha ni lleva jeringas para que no le confundan con un drogadicto. También sufre alcoholismo. La grave adicción le impide adaptarse a las normas de los albergues, o acudir cuando tiene una reserva de cama. «Es un viejo conocido», dicen desde el área de Bienestar Social.
150 plazas «completas»
El reloj marcaba las once de la noche y el otoño se dejaba notar en la fresca temperatura. Al ver su débil aspecto, los policías le compraron -de su propio bolsillo- un bocadillo caliente. En estos casos se activa un protocolo para acoger al indigente en algún servicio público. Pero ninguno de los albergues ni los centros concertados con el Ayuntamiento disponían de una cama libre. Estaban «completos», confirmó ayer un portavoz del Consistorio. «Lamentablemente, no podemos sacar a una persona para meter a otra», argumentaba.
Bilbao cuenta con 150 plazas: 62 en el albergue de Elejabarri, 32 en Mazarredo -que suma 50 más en la temporada invernal-, 15 en el centro de Lagun Artean en Deusto, 30 en Hontza y una más en los Padres Paules. Todas las ciudades de más de 20.000 habitantes deberían tener un albergue para personas sin hogar, pero las localidades que rodean a la capital vizcaína incumplen esta normativa, lo que colapsa los servicios bilbaínos, protestan desde el Consistorio.
Javi tuvo un día un trabajo «honrado, legal». «Me lavaba la ropa yo mismo, me duchaba...», enumera. Pero lo perdió todo y hoy sólo le queda una «mochila», que utiliza como «almohada». Una noche, mientras dormía, un desalmado intentó quitarle la mullida bolsa, y él tuvo que sacar el genio para espantar al ladrón. «¡Me he llevado tantos palos en esta vida...!».
Pese a lo duro de su situación, se mostraba comprensivo. «A lo mejor es que hay una persona que está peor que yo», justificaba. Y, probablemente, no se equivocaba. Hace unos días llegó a Lagun Artean un senegalés con poliomielitis que se ayudaba para andar de dos muletas. Y ayer, una joven africana que cruzó a la península en cayuco y que nunca antes había dormido en la calle.
Javi sí. Tiene la piel curtida y la mente endurecida por la mala vida. Los servicios sociales le invitaron a que volviera al día siguiente, pero no apareció, como acostumbra a hacer. Otra patrulla de la guardia urbana volvió a encontrarle el lunes por la mañana. «Estaba peor, no paraba de toser, y llamaron a una ambulancia, que le llevó al hospital».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Te ofrecemos todos los eventos de cada día: teatro, conciertos, exposiciones...
Vocento
SarenetRSS