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Economía

Crisis económica mundial

El FMI le sitúa entre los países que sufrirán con mayor crudeza la crisis en 2009 por el 'boom' del ladrillo

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España afronta una dura recesión
El vicepresidente económico, Pedro Solbes, durante su encuentro con directivos de las asociaciones de bancos y cajas para precisar detalles de los planes anticrisis del Gobierno socialista. / REUTERS
En el borrascoso horizonte que dibujó ayer el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe semestral sobre 'Perspectivas de la Economía Mundial', no hay días soleados para casi ningún país desarrollado de Occidente, pero España comparte las nubes más negras de Europa junto con Italia, Reino Unido, Irlanda e Islandia. «Vienen tiempos difíciles», advirtió Olivier Blanchard, el director del trabajo.
El próximo año, casi todas las naciones avanzadas tendrán un crecimiento cercano a cero o negativo, según las estimaciones del organismo, que redujo ayer bruscamente sus previsiones por el brutal impacto de la crisis financiera internacional, la «más seria» desde la Gran Depresión de 1929. Entre los estados que contraerán su actividad figura España, que entrará en recesión por primera vez desde 1993 -la Comisión Europea cree que ya podría hacerlo este mismo semestre- y cerrará el ejercicio con un retroceso de su Producto Interior Bruto (PIB) del 0,2%. Esa cifra queda muy lejana del avance del 1,2% que calculaba el propio FMI en julio y de la mejora del 1% que aún espera el Gobierno. El conjunto de la zona euro se expandirá un 0,1%, frente al 0,8% apuntado hace apenas tres meses; y la economía mundial un 3%, dos puntos menos que en 2007.
«A España la crisis le dará más duro que a otros países europeos por los efectos del 'boom' inmobiliario que ha experimentado», alertó Jörg Decressin, jefe de división del Departamento de Investigaciones del FMI. El brusco frenazo de la construcción ha parado en seco el consumo y desplomado la inversión, lo que se traducirá en un fuerte tirón del paro, que ya se ha dejado notar en los últimos meses.
El peso del ladrillo
«Por fortuna, durante los buenos tiempos el Gobierno español ha puesto en marcha una política fiscal fuerte que ahora le deja espacio para maniobrar», señaló Decressin, que calificó la actuación del Ejecutivo de «ejemplar». «Mirando hacia adelante, nuestro consejo a otros gobiernos europeos es que utilicen el espacio que les permita su situación fiscal para apoyar a los sectores financiero e inmobiliario como necesiten, en la línea de los planes que anunció España el martes en este sentido», añadió en alusión a la inyección de 30.000 millones de euros en la banca, mediante la compra de activos, para facilitar los créditos.
Los halagos no evitarán la cruda realidad. El responsable del FMI expresó su alarma por el 'boom' del ladrillo en España, que en su opinión ha sido incluso mayor que el de EE UU, aunque por fortuna se ha producido en un ambiente económico más sano, ya que no existen las infames 'hipotecas basura', la población mantiene una elevada tasa de ahorros -el 8,9% de su renta- y el Estado, un bajo nivel de endeudamiento. Con todo, admitió que el ajuste en el país será más intenso y prolongado que en el resto de Europa y la salida de la crisis «gradual», que es un eufemismo de 'lenta'.
Todo ello se traducirá en un fuerte repunte del paro. El próximo año llegará al 14,7% de la población activa, según el FMI; el doble de la media europea y tres puntos y medio más que este ejercicio. En 2007 fue del 8,3%.
Por contra, lo peor de la inflación ya ha pasado. El Fondo calcula que España cerrará este año con un aumento de los precios del 4,5% -el Gobierno espera sólo un 3% gracias al súbito abaratamiento del petróleo- y estima un 2,6% para 2009.
No hay recetas
Entre los países europeos que experimentarán un crecimiento negativo el próximo ejercicio, el organismo multilateral sitúa, junto a España, a Italia (-0,2%), Islandia (-3,1%), Reino Unido (-0,1%) e Irlanda (-1,6%).
No hay recetas para atajar esta crisis, señaló el director del informe, quien apuntó que eso no quiere decir que hay que cruzarse de brazos. «Es demasiado tarde para evitar la desaceleración, pero las políticas coordinadas podrían evitar escenarios peores». Olivier no fue capaz de explicar por qué los mercados siguen cayendo mientras los actores económicos de todos los gobiernos se esfuerzan cada día por encontrar una nueva tabla de salvación. Su interpretación de este «escepticismo» es que, a los ojos de los inversores, el impacto de la crisis sobre la economía real será mayor de lo esperado y el paquete de ayudas, insuficiente.
No todo es negativo en el informe. Países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda parecen estar navegando bien en medio de la crisis, y el resto puede empezar a salir de ella en la segunda mitad de 2009, a excepción de los especialmente golpeados, como España, que pagará cara su excesiva dependencia del ladrillo.
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