El éxito de la fusión entre la BBK y la Kutxa, un proyecto que deja al margen a la Vital alavesa, se ha convertido en unas de las prioridades del PNV. Tanto, que la dirección de la formación presidida por Íñigo Urkullu se ha volcado en la operación y ha encargado a sus pesos pesados el objetivo de culminar el proyecto, en estos momentos en una crítica situación ante el temor, cada vez más fundado, a que no logre el apoyo necesario en la caja guipuzcoana. En ese contexto, y según ha podido saber EL CORREO, los presidentes del Bizkai buru batzar, Andoni Ortuzar, y del Guipuzku buru batzar, Joseba Egibar, han participado en las últimas fechas en una reunión negociadora en la que también intervinieron los presidentes de las cajas de ahorro vizcaína y guipuzcoana, Xabier de Irala y Xabier Iturbe, y una delegación de CC OO de Euskadi encabezada por su secretario general, Iosu Onaindi.
Las negociaciones iniciadas hace ya meses con Comisiones -es el sindicato mayoritario en ambas entidades y su apoyo resulta clave para la fusión- se han dividido en dos apartados. Por un lado, el técnico, encargado de pactar las condiciones laborales que se aplicarán en la futura caja y que ha estado liderado por Irala e Iturbe. Por otro, el político, cuya misión se centra en cuestiones como la representatividad en el seno de la nueva entidad. Esa parte de la negociación ha sido asumida por el PNV.
Las conversaciones con CC OO han avanzado de forma notable pese a la existencia de importantes discrepancias. Uno de los puntos en los que aún no se ha logrado un acuerdo es el relativo a las prejubilaciones. Con todo, no es la falta de consenso con el sindicato lo que frena la fusión, sino el hecho de que ya se han superado todos los plazos fijados inicialmente. Es decir, lograr un pacto antes de que concluyera septiembre para conseguir que la caja única arranque el 1 de enero de 2009 después de recibir el plácet de los consejos de administración de ambas entidades y posteriormente de sus asambleas.
El peso de un voto
Ese último punto se ha convertido en el nudo gordiano del proyecto. Para que la integración sea aprobada, necesita el refrendo de los dos tercios de los miembros de las asambleas. El apoyo de CC OO es suficiente para lograrlo en la BBK. Pero no ocurre lo mismo con la Kutxa, donde, en el mejor de los casos, aún faltaría un voto para la mayoría necesaria. Al menos hasta el momento ese sufragio se ha convertido en misión imposible, lo que ha instalado la preocupación, incluso el pesimismo, en los participantes en el proceso. El voto debería salir de los representantes del PSE o del PP -ambos se oponen tajantemente el proyecto- o de los de ELA o la izquierda abertzale, lo que también parece muy improbable.
Ante las serias dificultades existentes, el PNV ha movilizado a sus pesos pesados para trabajar un acuerdo. La misión, todavía sin resultado, se ha materializado en el encuentro entre los presidentes del BBB y del GBB con los máximos responsables de las cajas y una representación de Comisiones. En la reunión también participaron otros dos destacados burukides, Joseba Aurrekoetxea, considerado uno de los hombres fuertes del EBB, y José María Zalbidegoitia, responsable de Finanzas e histórico de la dirección nacionalista.
La imposibilidad de desbloquear la situación ha obligado a los impulsores de la fusión a alargar al máximo los plazos en un último intento de cerrar un acuerdo manteniendo el objetivo de que la caja empiece a operar el próximo año. La nueva fecha límite ha sido fijada en la última semana de octubre.
EA mostró ayer su confianza en que tanto en la Kutxa como en la BBK habrá mayoría. Mientras, el PSE insistió en una fusión 'a tres' que reúna «un amplio consenso» y respete el «pluralismo político» en sus órganos.