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Cultura

DANIEL CASTILLEJO DIRECTOR DEL ARTIUM

09.10.08 -

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«Tenemos que bajarnos a la calle y diluirnos en ella»
Daniel Castillejo observa el edificio de entrada al complejo del Artium desde su nuevo despacho de director del centro-museo. / IGOR AIZPURU
El sancta sanctorum asignado al máximo responsable del Artium está semivacío. Aparte del mobiliario, tan sólo algunos dibujos de Picasso visten las paredes. Hay una mudanza pendiente. «Tengo muchas cosas en el otro despacho, que está lleno de discos y catálogos. No está lejos, pero la tarea es ardua. Necesitaré un par de días, por lo menos», calcula Daniel Castillejo, cuyo nombre ni siquiera figura aún en la placa que reza 'director-zuzendaria'.
-¿Ha digerido ya el nombramiento?
-Estoy en ello, en esa tesitura. Aunque podía creer que tentenía alguna posibilidad, nunca puedes pensar en cosas concretas. No han pasasdo ni 24 horas, pero espero digerirlo pronto, porque tengo ganas de empezar a trabajar cuanto antes.
-¿Cuánto asume de lo que ahora está vigente en el Artium ?
-Evidentemente, se respeta completamente. Además, las exposiciones que están planteadas ahora son muy interesantes: Patti Smith, Pepo Salazar, Francesc Torres y demás. Pero ese respeto no significa que me quede cruzado de brazos.
Espacios de debate
-¿Cuándo se va a hacer efectivo el inicio de su plan?
-Será efectivo desde el momento en que me siente y me ponga a trabajar, porque hay tareas en muchos campos. No sólo en programación y exposiciones, sino a nivel interno. Hay que ver las posibilidades que tenemos dentro del propio museo y de contactos para el futuro. Hay que replantearse cuestiones, transmitir ilusión a la gente y romper la inercia. También he de desarrollar el plan que he presentado.
-¿Conocer tanto el museo como a quienes trabajan en él le ha ayudado a plantear un proyecto más específico?
-Supongo que conocer en profundidad las circunstancias que existen ayuda a presentar un proyecto basado en la realidad. En lo que hay, que por cierto es muy bueno. El personal, que empezó en su mayoría hace siete años, son auténticos profesionales. Es algo de agradecer y espero contar con su confianza. Ese conocimiento me ayuda también a superar algunas cosas.
-En su opinión, ¿qué aspectos se deben potenciar?
-Hay bastantes. La actividad que ha generado el Artium ha sido muy importante y esencial, ya que ha dotado a la ciudad de una referencia en cuanto a actividad creativa, artística, relacionada con la reflexión y el pensamiento. Pero me da la impresión de que debemos potenciar la identidad del propio museo, hacerla más visible. Queremos ser un centro donde los espacios de debate, pensamiento y reflexión sean algo esencial. Y también la educación: sabemos que el arte contemporáneo tiene dificultades a veces. Además, hay que impulsar toda la parte documental, dar acceso a ella a investigadores y estudiosos.
-¿Y en cuanto a actividades?
-No hay que potenciar más la actividad, porque ya se hacen muchas cosas, pero tal vez debamos pararnos más a pensar, para que los discursos y mensajes que se emitan sean muy sólidos y tengan una cierta coherencia, para contar con una programación global. Tenemos una gran colección y se investiga en profundidad desde hace cuatro años, algo que hay que potenciar y documentar. Y somos un museo en Euskadi, el principal de arte vasco contemporáneo. Debemos pensar el arte que se hace aquí, hacer teoría del arte vasco.
-¿Se impulsará el Artium como centro de investigación?
-Sí, pero sin perder las cosas de vista. Tenemos que bajarnos a la calle y diluirnos en ella, de alguna forma. Debemos asumir que somos una parte fundamental de una sociedad avanzada como Álava. Hay que aportar, no desde la altura, pero sí desde el contacto, fundamentos y argumentos.
-¿Qué se debe corregir?
-No voy a hablar de errores. Pero hemos podido integrarnos más socialmente. También en el proyecto hablo de crear complicidad con la sociedad y con la comunidad artística. He nacido ahí y he participado en todos los movimientos de las artes desde los ochenta. Sé que es nuestro capital creativo y, con toda naturalidad, ha de participar. Además, hay que trabajar con las corporaciones, para que la industria y la empresa participen, aparte del servicio social que la complicidad institucional aporta.
Comunidad artística
-¿El museo se va a abrir hacia ese entramado artístico de la ciudad?
-Por supuesto. Los museos suelen tener ese déficit y dan la impresión de hacer más caso a lo externo. Pero en ningún caso eso va a significar que vaya a ser un museo localista. Va a haber un especial acercamiento a la comunidad artística, pero también se actuará con lo más lejano.
-¿Las cifras de visitantes -100.000 al año, de los que 45.000 ven las exposiciones- son un techo o prevé un incremento?
-Quiero aplicarme a mí mismo la misma conciencia crítica que propongo, así que no me voy a dar por satisfecho con nada. Pienso que se puede mejorar, pero no sé hasta qué punto. Voy a pelear porque venga mucha más gente, pero los límites van a estar continuamente en cuestión y emplear la educación para romper las barreras del miedo que aún puede haber hacia el arte contemporáneo. Tampoco va a ser el objetivo final, pero trataré de superarlo.
-Su antecesor decía que no podía haberse logrado más haciendo muestras populares de motos o diseñadores. ¿Dónde pone usted el límite?
-Quien me conoce sabe que soy un militante del arte contemporáneo. Y creo que hay cosas que no se pueden traspasar. Voy a intentar ser lo más fiel posible al arte contemporáneo radical, sin perder la cabeza o ser talibán, porque soy una persona pragmática. Y todo lo que hagas alrededor de una exposición y que ayude a explicarla es parte de esa conciencia crítica.
-¿Qué importancia concede a la educación para una conciencia crítica?
-Los alaveses somos muy cívicos. Un paso más de lo cívico es lo crítico, poder elegir la más adecuada entre varias opciones, con lo que supone de enriquecimiento intelectual y social. Lo crítico es uno de los elementos claves del proyecto para el Artium.
-¿De qué manera acercará el museo a la sociedad vitoriana?
-El Artium es un equipamiento que ha surgido desde abajo, que empezó a reivindicarse desde la sociedad. Debemos convencer a la gente de que este museo es suyo. La colección está conformada con dinero público y es una referencia en muchos lugares. Eso tiene que ser un motivo de orgullo y voy a volcarme en ello.
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