Metido ya en harina preelectoral, el PNV quiso contrarrestar ayer con otro golpe de efecto el manifiesto que presentó la semana pasada el candidato socialista, Patxi López, en defensa de una política de euskera plural y alejada de «sectarismos». El presidente de los jeltzales vizcaínos, Andoni Ortuzar, se rodeó de una decena de cargos del partido en diversos ayuntamientos de la Margen Izquierda y la zona minera para denunciar la «ausencia total de compromiso» del PSE con la lengua vasca en aquellos ayuntamientos donde gobierna o ha gobernado en los últimos años.
La formación peneuvista pretendía poner así en evidencia a los socialistas, a quienes acusaron de intentar «engañar» a la ciudadanía con una implicación que, a su juicio, no es tal, sino más bien una operación de «maquillaje, fachada y fuegos de artificio» de escasa «credibilidad» y concebida con fines electoralistas. El asunto amenaza, en todo caso, con traer cola y convertirse en uno de los debates estrella de la precampaña: los alcaldes aludidos ya han convocado hoy una comparecencia pública para dar su versión.
La acusaciones dirigidas contra los gobiernos locales del PSE en Barakaldo, Sestao, Portugalete y Trapagaran, además de en Ermua y Basauri, o en otras localidades ahora gobernadas por el PNV - como Santurtzi y Abanto- se centraron, sobre todo, en la escasa dotación presupuestaria que dedica el partido de López a los planes de promoción del euskera -entre el 0 y el 0,5% del total, siempre según los peneuvistas-, la ausencia de proyectos para fomentar la euskaldunización del personal municipal, las carencias en atención al público o rotulación en euskera o incluso la «renuncia» a solicitar ayudas de la Diputación y el Gobierno vasco. «¿Cómo se van a mantener subvenciones que no se han otorgado?», recalcó el partido jeltzale.
Todo esas acusaciones se salpicaron con datos aportados por los propios ediles nacionalistas que se dieron cita ayer en Sabin Etxea. Tomaron la palabra la barakaldesa Amaia del Campo, que llegó a hablar de «apartheid lingüístico» en la localidad fabril, y el actual alcalde de Santurtzi, Ricardo Ituarte, que aseguró haber encontrado un «desierto» en el municipio en cuanto a promoción del euskera. De hecho, en el caso de las localidades ahora en manos del PNV, los jeltzales aprovecharon para sacar pecho frente a la «dejadez» socialista: Ituarte aseguró haber aumentado en un 143% el presupuesto que su antecesor, Javier Cruz, dedicaba al euskera. Según dijo, en la etapa socialista la lengua vasca no sólo estaba «marginada», sino que se utilizaba como elemento de «confrontación política» y que incluso, añadió, fue objeto de litigios en los tribunales. Según el PNV, en cinco años de mandato jeltzale en Abanto han multiplicado por seis la dotación de políticas lingüisticas.
«Moqueta del Miramar»
Los ejemplos se sucedieron en la larga rueda de prensa: según los dirigentes nacionalistas, el concejal de Sestao que se encarga de esta materia «no sabe euskera», el de Ortuella no ha acudido a la comisión de lengua vasca «en lo que va de mandato», en Trapagaran se ha «llamado la atención» al personal que se dirigía en euskera a los niños en el parque infantil de Navidad, y 14 de los 17 bibliotecarios baracaldeses no cumplen los requisitos mínimos de capacitación linguïstica.
En consecuencia, Ortuzar anunció que su formación presentará mociones en los citados ayuntamientos para instar al PSE a aumentar las inversiones y subvenciones en este campo y a poner en marcha planes específicos de promoción y uso del euskera y obligarles así a «retratarse» y «mostrar su verdadera cara». «Más allá de la moqueta del Palacio de Miramar, hay que bajar a la calle, que es donde el euskera necesita un impulso», remachó el líder del BBB.