El presidente de Bolivia, Evo Morales, planifica la estrategia para ser reelegido en las generales de julio de 2009, cuya celebración anunció el sábado -madrugada de ayer en España-. Confía en que el Congreso convoque un referéndum constitucional -paso previo necesario para la jornada electoral que el líder aymara da por ganada- y espera llegar a un acuerdo con los prefectos autonomistas que permita alcanzar la estabilidad futura en la nación andina.
El líder indígena explicó el cronograma para los próximos meses: aprobar la Carta Magna que «refundará el país máximo en cuatro meses», convocar elecciones generales en junio, celebrarlas en julio y ganarlas con mayoría legislativa, y en agosto volver a tomar posesión de la jefatura del Estado.
Morales da por descontada su victoria y la de su partido. «Este proceso de cambio es imparable. Si no me equivoco como presidente, si no nos equivocamos como Gobierno, el próximo año, en las generales arrasamos, ganamos con amplia mayoría y a eso también tienen miedo. Estamos apostando a eso».
Confía en que será «más sencillo» poner en marcha la nueva Constitución sin «bloqueo en el Senado, como lo hacen en este momento». El proyecto sólo fue aprobado por el gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) en medio de disturbios y sin la presencia de los diputados opositores.
Uno de los puntos que rechaza la oposición es el de la reelección inmediata porque, al no contar los mandatos anteriores, Morales arrancaría de cero y podría aspirar a ser presidente por un tercer período consecutivo.
Reunión con los prefectos
De todas formas, el presidente espera allanar el camino para que se organice el referéndum constitucional una vez que llegue a un acuerdo con los prefectos autonomistas. Morales aseguró que asistiría a una reunión con los gobernantes de Santa Cruz, Beni, Tarija y Cochabamda, aunque la víspera dijo que «lamentablemente, con la paciencia que tenemos, me veo obligado a negociar con genocidas, terroristas y sediciosos».
Lo cierto es que la fuerza de los prefectos está menguada desde que Evo ganó el referéndum revocatorio de agosto. Ellos pasaron de siete a cuatro, al perder dos gobernadores en las urnas y a otro más recientemente, al ser arrestado «ilegal e injustamente». según los autonomistas, por los cruentos disturbios en Pando. El prefecto de Beni, Ernesto Suárez, denuncia que el Gobierno recurre a la persecución política.