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Seis conductores piden a la Policía Municipal de Bilbao que les someta al 'alcotest' antes de ponerse al volante al encontrar un control a la salida de una discoteca
05.10.08 -

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¡Una prueba de alcoholemia, por favor!
Control de alcoholemia en Alameda de Urquijo. / IGNACIO PÉREZ
«Agente, ¿podría hacerme la prueba de alcoholemia, por favor?» Los policías municipales que en la madrugada del pasado viernes colocaron un control a la puerta de una discoteca en Bilbao se quedaron estupefactos cuando, primero un joven, y después uno tras otro hasta seis, les plantearon esta misma propuesta. Se ofrecían de forma voluntaria a someterse al 'alcotest' para comprobar «si estaban en condiciones de ponerse al volante», y los agentes decidieron darles «la oportunidad», explica el jefe de servicio al mando del operativo. «Era algo fuera de lo normal, pero nos pareció bien. Al fin y al cabo, el objetivo es reducir los accidentes y que quien haya bebido se lo piense antes de coger el coche».
El control se instaló en el acceso a la sala de fiestas Mao Mao Beach, antiguo Columbus, en la esquina de la ribera de Zorrozaurre con la calle Ignacio Zuloaga, «no en la puerta, sino a la vuelta». El local, que celebraba una fiesta por su aniversario, debía cerrar sus puertas a las cuatro de la madrugada, con media hora para permitir el desalojo. A partir de entonces, fue saliendo el público y algunos, los que tenían aparcado el coche un poco más lejos, «se vieron sorprendidos por la presencia policial». Las multas por alcoholemia son «elevadas» y se juegan varios puntos del carné, además de la retirada del permiso. «Fue un acto de prudencia por su parte», dice el policía.
«La última»
Todos los jóvenes que soplaron, salvo una chica -«la última»-, dieron negativo. Habían bebido, pero no superaban la tasa de 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado que permite la ley. De entre 20 y 30 años, los voluntarios iban acompañados por otras personas, y después de conocer su tasa pudieron subir al coche y conducir hasta sus respectivos destinos.
Todos menos una muchacha, conductora novel que arrojó una tasa superior a 0,50 (se considera delito a partir de 0,60). Para los automovilistas con menos de dos años de carné, el límite está en 0,15, por lo que triplicaba el límite legal. La joven tuvo que dejar su coche aparcado en la ribera de Zorrozaurre y coger un taxi para volver a su casa sana y salva.
El mando de la Policía Municipal aclara que el hecho de dar negativo no significa que se esté en plenas facultades para conducir porque el organismo puede encontrarse en una «fase ascendente» de la tasa, que se sitúa en su nivel máximo al de una hora de haber ingerido la última copa. Es probable que si diez minutos después vuelve a soplar, el grado de embriaguez haya variado, y «puede que hasta sea mayor», advierte el policía.
Además de los seis que se presentaron 'motu proprio' a realizar la prueba, los agentes locales hicieron soplar a otros conductores que salían de la discoteca. A pesar de la hora intempestiva, uno fue sancionado administrativamente por conducir bajo los efectos del alcohol, indicaron las mismas fuentes.
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