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La falta de lluvia deja sin reservas la balsa de La Cerroja y el suministro que llega a los hogares está contaminado
05.10.08 -

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Carranza recurre a camiones cisterna porque sólo tiene agua para un mes
Un camión cisterna del parque de bomberos se dirige a los depósitos de Carranza. / EL CORREO
Las carreteras llevarán a Carranza lo que el cielo les ha negado. Ante la ausencia de lluvias que abastezcan la balsa de La Cerroja, el Ayuntamiento del valle acaba de poner en marcha un servicio de camiones cisterna que se encargarán de abastecer de agua al municipio hasta que se solucione el problema de sequía que viven en la actualidad, y que podría dejarles sin una gota en el plazo de un mes.
«Cada día consumimos 1.800 metros cúbicos de agua y en la actualidad sólo podemos cogerla de la balsa de La Cerroja, que apenas tiene acumulados 64.000», explica la portavoz del equipo de gobierno, Garbiñe Aja. Aunque los problemas de abastecimiento de agua son frecuentes en Carranza, la localidad encartada cuenta con un rico manantial que arroja unos diez litros por segundo, lo que supone aproximadamente mil metros cúbicos al día. Sin embargo, la presencia de amoniaco en su caudal por el vertido de purines de las granjas del entorno le ha impedido aprovecharlo en los últimos meses.
Este año, pese a todo, el suministro estará garantizado en Carranza gracias al Ayuntamiento cántabro de Ramales de la Victoria. Esta semana cuatro camiones cisterna han empezado a recorrer diariamente los poco más de tres kilómetros que separan ambos municipios para verter 400 metros cúbicos de agua en los depósitos de Ubal y Matienzo. «Cada transporte cuenta con una capacidad de 30.000 litros y realizarán varios viajes al día», aclara Aja. Los barrios que ocupan las zonas más altas del valle como Aldeacueva, Presa o Sangrices seguirán recibiendo agua de La Cerroja.
Aunque los camiones portarán agua potable y ya clorada, de momento el Consistorio no retirará el bando que recomienda no beber la del grifo. Al menos hasta que las próximas analíticas revelen que el suministro cuenta con todas las garantías. «Se han limpiado los depósitos, pero de momento no podemos asegurar que todos los niveles estén en orden», confiesa la portavoz del Consistorio. Lo que se pretende con esta medida es que las viviendas dispongan de agua para tareas cotidianas como el aseo o la limpieza del hogar, mientras que para el consumo humano se sigue utilizando la embotellada.
Análisis sanitarios
El trasiego de camiones desde Ramales se mantendrá hasta que las lluvias eleven el nivel de agua acumulada en la balsa de La Cerroja, algo que se prevé que suceda en los próximos meses. Más garantías tendrá el municipio el próximo año, cuando se espera la puesta en funcionamiento de una segunda balsa en la zona de La Argañeda. «Entonces se pondrán contadores en todas las casas y se regulará mejor el gasto que hacemos de ella», anuncia Aja.
Estos no son los únicos quebraderos de cabeza que el equipo de gobierno (PNV) tendrá que afrontar a causa del agua. La oposición, liderada por la formación independiente Karrantza Zabala, interpuso una querella criminal contra el propio Consistorio y contra el Departamento de Sanidad a mediados del pasado mes. El motivo: casi la mitad de los análisis de los últimos cuatro años sobre el suministro que llegaba a los hogares revelaban deficiencias sanitarias. De momento la citación es la crónica de un juicio anunciado. «A nosotros todavía no nos ha llegado ningún papel de que se haya presentado una denuncia», concluye Aja.
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