Cuando ETA eligió en la madrugada de ayer el Juzgado de Tolosa para colocar la bomba no hacía sino volver a un lugar que conoce perfectamente. El edificio judicial de la localidad guipuzcoana ha sufrido tres atentados terroristas en doce años y numerosos sabotajes de violencia callejera. En todas las ocasiones en las que la banda ha decidido colocar a la Justicia en su punto de mira -al considerarse afectada por sus decisiones-, tarde o temprano ha golpeado la sede de Tolosa.
El primer atentado se produjo el 7 de diciembre de 1996, cuando la organización terrorista colocó una bomba con tres kilos de amonal en una fachada del edificio. Los etarras avisaron a la Cruz Roja y los artificieros de la Er-tzaintza consiguieron desactivar el artefacto. Este ataque provocó una serie de quejas del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) por las deficiencias en la protección de las dependencias judiciales, que incluso provocaron la reunión de una comisión mixta entre los departamentos de Justicia e Interior y representantes del TSJPV para estudiar la vigilancia de los juzgados vascos. El atentado, por otra parte, se produjo tres meses después de que la Audiencia Nacional citase a la mesa nacional de Batasuna por la difusión de un vídeo de ETA, causa que llevaría a varios dirigentes de la izquierda abertzale a prisión.
Pese a los intentos de aumentar la seguridad, el 20 de marzo de 1999 los radicales se acercaron a este mismo inmueble, rompieron una ventana a pedradas, vertieron en el interior dos garrafas de gasolina e incendiaron el Juzgado. Dos años más tarde, ETA volvió a hacer estallar una bomba con cuatro kilos de dinamita ante el Palacio de Justicia, que provocó cuantiosos daños en su interior y en los locales colindantes. El ataque ocurrió en los días posteriores a que el juez Baltasar Garzón detuviera a los dirigentes de Haika -la organización que sustituyó a Segi- y les acusara de pertenecer a ETA.
Suspensión de Batasuna
El tercer atentado con explosivos se produjo el 26 de agosto de 2002, apenas unas horas después de que el mismo magistrado de la Audiencia Nacional emitiera el auto en el que suspendía las actividades de Batasuna por tres años y ordenaba la clausura de sus locales. Los artificieros de la Policía vasca consiguieron desactivar la bomba después de que la banda realizara una llamada para alertar de su colocación.
En esta última ocasión, el atentado de ETA contra el Juzgado de Tolosa se produce dos semanas después de que se haya conocido la condena a los dirigentes de Gestoras, así como la ilegalización de ANV y EHAK.