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El incendio de la 'Casa grande' acelera la desaparición de uno de los enclaves obreros que históricamente han caracterizado a Sestao
04.10.08 -

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Los usuarios de la Línea 2 del metro no podían reprimir ayer un gesto de asombro al pasar por la estación de Simondrogas. La emblemática 'Casa grande', uno de los iconos de la sociedad obrera desde finales del siglo XIX, se había convertido en un montón de escombros humeantes 12 horas después de que un incendio devorara sus entrañas y la condenase a la desaparición. Su demolición deja atrás 116 años de historia e inicia la cuenta atrás para la defunción de uno de los barrios obreros más populosos que ha tenido Sestao.
El historiador Gorka Pérez de la Peña dice de este inmueble que es uno de los mejores ejemplos de cómo la arquitectura puede marcar un estatus social. Se construyó en 1892 para la nueva clase obrera que emergía en Sestao al amparo de las fábricas. Pero no podía acceder cualquiera. Sólo los privilegiados. «No era lo mismo un técnico que un peón, ni estar en Altos Hornos de Vizcaya o en un pequeño taller», reconoce. Su carácter ecléctico y el corte monumental así lo reflejaba. Incluso las cinco alturas fueron un desafío urbanístico para la época. Por no hablar de su distribución interior. «Tenía 180 huecos», recuerda Eleuterio Gago, cronista de la localidad.
La ubicación del inmueble también rezumaba notoriedad. Según Gago, Simondrogas pasaba muchas penalidades a finales del siglo XIX. «No había agua y los desagües de parte de Sestao desembocaban en el río Galindo, causando olores y problemas de higiene». Para colmo, las calles se inundaban con las mareas vivas. Salvo la 'Casa grande'. Desde el altozano de la calle Vega Nueva, presenciaba impasible las desgracias de sus vecinos.
El barrio vivió un tanto ajeno al centro de Sestao hasta 1922, año en que se construyó el puente sobre las vías del tren que le unió a Rivas y Chávarri. A partir de entonces se produjo su eclosión, con la 'Casa grande' como maestra de ceremonias. «Hasta las tradicionales bajadas festivas acababan a sus pies», asegura el cronista.
Su imponente fachada fue testigo del devenir de Simondrogas. Desde celebraciones a amoríos, desengaños o disputas. Pero su resplandor empezó a apagarse en los años 70. La crisis económica se tradujo en 20.000 despidos y la alegría desapareció de Sestao. Y con ella la bajada y los festejos. Corría 1975.
La situación empeoró notablemente tras las inundaciones de 1983. «El Gobierno vasco convenció al entonces alcalde, Santiago Llanos, de que permitiese la llegada de vecinos de Bilbao que se habían quedado sin vivienda, ya que en Sestao los precios estaban más baratos», explica Eleuterio Gago.
Lo peor de todo, en cualquier caso, estaba por llegar. La 'Casa grande' ha vivido una década «negra» que dictó su sentencia antes incluso de sufrir el último incendio. El Ayuntamiento, de hecho, acababa de desalojarla hace menos de una semana y quería proceder a su derribo antes de noviembre.
Investigación abierta
La institución local tomó esta decisión ante su pésimo estado de conservación. Anteriores siniestros habían dañado seriamente la centenaria estructura de madera, degradación que la excluyó de los planes de regeneración previstos, que contemplan habilitar en el solar una gran plaza. Pero lo más grave estaba aún por llegar. En agosto del año pasado, dos incendios en apenas una semana minaron su ya escasa resistencia. A partir de entonces Sestao Berri, sociedad constituida al 50% por Vivienda del Gobierno vasco y el Ayuntamiento, inició los trámites para realojar a las 37 familias que allí habitaban.
Tras el siniestro, es el momento de investigar lo ocurrido. El alcalde, José Luis Marcos Merino, reconoció ayer que todavía se desconocen las causas. «Pudo ser un cortocircuito, aunque no está descartada ninguna posibilidad», aseguró. Los vecinos del entorno, sin embargo, lo tenían más claro. «Fue intencionado. Desde que lo desalojaron la gente entraba por los andamios», criticaron. Esta hipótesis, sin embargo, seguía sin convencer al mandatario local. «¿Que interés podría tener alguien en hacer algo así con un edificio ya vacío y que estaba pendiente de derribo?».
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