El sector de la automoción vive días aciagos. El desplome de ventas de coches que, provocado por la crisis económica, se viene acumulando desde hace meses -el pasado septiembre se vendieron un 32% de turismos menos- sigue causando 'víctimas'. La mala coyuntura obliga a los fabricantes a tomar medidas drásticas para adecuar sus producciones a la escasa demanda. Si no hay ventas no hay trabajo. Es el caso de Seat y Bridgestone, que ayer anunciaron que enviarán a casa a un total de 7.500 empleados durante semanas a través de expedientes de regulación de empleo temporales y de paralización de la producción. En el caso del fabricante de neumáticos, el recorte alcanza a más de 1.400 personas en el País Vasco.
Seat presentó ayer un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a 750 empleados entre noviembre de este año y enero de 2009. A partir de ahí, y hasta julio, enviará a sus casas a 500 personas. No serán los únicos que deberán tomar unas 'vacaciones' forzosas. La compañía también prevé dos paros de producción que se prolongarán durante varios días y que afectarán a otros 3.900 operarios. En suma, serán más de 4.700 las personas de las plantas de Martorell y la Zona Franca de Barcelona que serán mandadas a casa. Es decir, más de la mitad de su plantilla.
Llueve sobre mojado. La decisión de Seat se suma a las de Ford y General Motors, que en septiembre anunciaron que iban a prescindir temporalmente de 1.900 empleados. Y todo apunta a que no serán los últimos recortes. El próximo podría ser aplicado por Iveco.
La razón es común en todo los casos, según los afectados. Ayer Seat -que había propuesto inicialmente reducir su producción en 21.000 coches, lo que afectaría a 6.000 trabajadores, según aseguró el presidente del comité de empresa, Matías Carnero- explicó que el ajuste se debe a «la caída generalizada de ventas en sus principales mercados», en especial el español. Tras asegurar que no prevé una reactivación económica «a corto plazo», la filial de Volkswagen dejó claro que lo ocurrido es «un hecho ajeno a la empresa y por ello ha ejercido su responsabilidad como compañía para asegurar su viabilidad futura».
Ajuste en Bridgestone
Más allá de argumentos, lo cierto es que la crisis no sólo afecta a los productores de coches. Se extiende a toda la industria vinculada a ellos, como por ejemplo la de los neumáticos. Si no se venden coches, se compran mucha
s menos ruedas. Esa sencilla regla de tres ha obligado a Bridgestone a aplicar un severo ajuste temporal en sus plantas españolas, que tendrá importantes consecuencias en el País Vasco.
El grupo japonés ha presentado un expediente de regulación que dejará provisionalmente sin contrato a 2.804 personas de sus plantas de Basauri, Galdakao y Burgos. Es decir, a más de la mitad de los 4.383 trabajadores que integran su plantilla. En detalle, el recorte afectará durante 16 días a 1.296 empleados de Basauri, donde trabajan 1.584 personas; y a 1.410 de Burgos, que emplea a 1.671 operarios. Mientras, en las instalaciones situadas en Usansolo (Galdakao), el ERE dejará sin empleo durante 13 días a 98 de sus 107 operarios.
Al igual que en el caso de Seat, Bridgestone aseguró que el ajuste no se debe a una situación específica de la compañía, sino a la «fuerte caída de demanda registrada por el descenso de ventas». Los sindicatos se reunirán el lunes para analizar la situación y tratar de alcanzar un acuerdo sobre el expediente.
Más allá de Bridgestone, UGT y CC OO censuraron ayer los expedientes presentados por las empresas del sector del automóvil, ya que, su juicio, «no todos obedecen a la crisis» del sector. Mientras, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, envió un mensaje de tranquilidad a la industria del automóvil y aseguró que el Ejecutivo trabaja para adoptar las medidas pertinentes en cooperación con los agentes sociales.