Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Mundo

La carrera hacia la Casa Blanca

El debate por la vicepresidencia supera todas las previsiones de audiencia, incluso por encima del mítico duelo entre Geraldine Ferraro y Bush padre
03.10.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Son las ocho de la noche. ¿Dónde está tu televisión?», se preguntaba ayer un periódico de Missouri. El estado que ocupa geográficamente el centro de Estados Unidos, abre la puerta del Oeste y ha acertado invariablemente al presidente desde 1904, con la sola excepción de 1956, auspició ayer su cuarto debate presidencial, pero esta vez batió récords de audiencia al contar con la segunda mujer en la historia del país que se enfrenta a un hombre por la vicepresidencia.
La primera fue Geraldine Ferraro en 1984, que tuvo en Filadelfia su único cara a cara con el entonces vicepresidente de Reagan, George Bush padre, cuya actitud sermoneante proporcionó a la joven congresista su momento más memorable. Fue, al menos hasta ayer, el debate de vicepresidentes más visto en la historia norteamericana, con 56,7 millones de telespectadores. Más incluso de los que atrajesen Barack Obama y John McCain el viernes pasado en el primero de sus tres duelos televisados, dónde sólo les vieron en directo 52,4 millones de personas. Cierto que era viernes, una mala noche para los ráting televisivos, pero fueron diez millones menos de los que tuvieran George W. Bush y John Kerry en su debut de 2004 -todo sea dicho, fue en jueves-.
Jueves por la noche es lo que le tocó a Sarah Palin y Joe Biden, cuyo careo desató más expectación que ningún otro evento televisivo del año. No sólo porque vuelve a verse a una mujer joven en el escenario frente a un experimentado senador, sino porque la gobernadora de Alaska cobró carácter de celebridad tan pronto como John McCain la incorporó a su papeleta. Palin opacó a Obama en las pantallas durante las siguientes tres semanas y su discurso en la Convención Republicana de St. Paul casi iguala en audiencia al que diese en Denver el primero negro que puede alcanzar la presidencia en el 45 aniversario del discurso maestro de Martin Luther King.
Pero lo que realmente dejó anoche enganchados al televisor a demócratas y republicanos fue el morbo de ver quién metía la pata. En las últimas semanas, la gobernadora de Alaska se ha convertido en una caricatura de los programas de televisión, donde ha dado tanto juego como clientela a la marca del diseñador japonés que hace sus gafas, con una lista de espera de dos meses. La fantástica imitación de Tina Fey en 'Saturday Night Live', que recibiese hace dos semanas el Emmy a la mejor comedia del año, no es la única que ha explotado las frases huecas de la pareja de McCain, su falta de experiencia en política exterior y su desconocimiento sobre política nacional. David Letterman comentaba la víspera al debate que Palin se había recluido en el rancho de McCain de Arizona para un entrenamiento intensivo, «donde si se pone de puntillas podrá ver México y apuntarlo a su experiencia en política exterior», bromeó.
Caída en picado
Como consecuencia de esta lluvia de ironías y la poca profundidad que ha demostrado en las contadas entrevistas que ha dado, su credibilidad ha caído en picado, hasta el punto de que la columnista Kathleen Parker, de la revista conservadora 'National Review', llegó a pedir que dimitiese porque «está fuera de su liga». Para cuando aterrizó el jueves en St. Louis, rodeada nuevamente de todas sus hijas que se pasaban al bebé de brazo en brazo, sólo el 37% de los estadounidenses creía que estaba cualificada para ser vicepresidenta, en comparación al 52% tres semanas antes, y aún más lejos del 63% que aprobaba a Biden.
Por eso el consejo que le dio el senador Joe Lieberman, íntimo amigo y colaborador de McCain, fue: «Sé tu misma, John te eligió por quién eres». Y ella sacó anoche su sonrisa de reina de la belleza, su experiencia telegénica de ex presentadora de televisión y el estilo sencillo e irónico de la 'mamá del hockey' que tanto llegó a los estadounidenses para enfrentarse con decisión al curtido legislador que tuvo que caminar por una cuerda muy delgada para que no mostrar aires de superioridad o ser acusado de sexismo.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS