Economistas de Estados Unidos, con figuras del prestigio de Paul Krugman a la cabeza, han presionado para mejorar el plan de rescate que inicialmente propuso el Gobierno de George W. Bush y que daba un 'cheque en blanco' al Tesoro para salvar a Wall Street. El español Jesús Fernández-Villaverde, profesor de Economía en la Universidad de Pennsylvania, es uno de ellos. Las recomendaciones de este 'lobby' han servido para concretar algunas medidas y evitar que los bancos sean los únicos beneficiados de una astronómica intervención financiada con el dinero de los contribuyentes. No obstante, Fernández-Villaverde admite que muchos congresistas, que se opusieron en la primera votación, se están limitando ahora a maquillarlo para justificar un cambio de opinión y apoyarlo hoy. «Se han incorporado artículos absurdos como una rebaja del arancel para los bolsos de lana o una desgravación fiscal para las flechas de madera para niños», señala.
-¿Qué cambios se han introducido en el plan de rescate para que el Senado lo aprobara el miércoles y para que se confíe tanto en que el Congreso le dará luz verde hoy, tras rechazarlo en la primera votación?
-En realidad, las mejoras más importantes se introdujeron antes de que el Congreso lo votara el pasado lunes. Gracias a la presión que ejercieron los economistas, se logró concretar el plan inicialmente propuesto por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, de sólo tres páginas, para evitar que los bancos sean los únicos beneficiados de una intervención que les va a liberar de su deuda de mala calidad. Se estableció, por ejemplo, que el Estado, a cambio de asumir los títulos hipotecarios 'contaminados', reciba 'warrants' de los bancos, lo que le da derecho a comprar acciones de esas entidades a bajo precio. Si luego evolucionan bien, la Administración obtendrá plusvalías que podrá revertir en los contribuyentes.
-Pese a esas mejoras, el Congreso votó en contra en un primer momento.
-No hay que olvidar que los congresistas están en las puertas de las elecciones y no les resulta rentable defender un plan que supuestamente 'salva' a la banca de Wall Street. Creo que muchos votaron en contra pensando que iba a salir adelante sin su particular apoyo. Así su nombre no aparecía entre los que lo habían respaldado, lo que facilitaría su reelección. Pero luego, al ver que se desplomaba la Bolsa de Nueva York por su rechazo, han querido rectificar y ahora le están aplicando un simple maquillaje para poder justificar un cambio de opinión y darle luz verde.
-¿Está diciendo entonces que todas las negociaciones que se están llevando a cabo son sólo una operación de maquillaje?
-Ayer me quedé hasta las tres de la mañana leyendo las más de 450 páginas que ahora tiene la propuesta y no he visto ninguna mejora significativa. Uno de los cambios que han introducido consiste en elevar el dinero asegurado en caso de quiebra de un banco desde los 100.000 dólares a los 250.000. Pero no tiene mucho sentido porque casi nadie tiene tanto dinero en la cuenta corriente. Normalmente, cuando tienes más de 6.000 dólares lo pasas a un fondo de inversión. Luego me he encontrado con medidas totalmente absurdas como el artículo 503, que establece una desgravación fiscal para las flechas de madera de menos de 10 pulgadas con las que juegan los niños. O una rebaja del arancel para los bolsos de lana. También se prohíbe que las compañías de seguros hagan tests genéticos para averiguar si uno está, por ejemplo, predispuesto a padecer un cáncer.
-Está claro que los cambios introducidos no suponen mejora alguna. Pero, ¿qué opinión le merece el eje del plan, que consiste en que el Estado asuma la deuda 'tóxica' de los bancos?
-Es mejor que nada. Es lo único factible para devolver la calma a los mercados.
-¿Y cómo se ha llegado a este punto de deterioro?
-No se puede ir con el dedo y señalar a un culpable en concreto. Ha habido una cadena de errores. Uno de ellos es que no se controló el espectacular crecimiento de las hipotecas 'basura' o 'subprime' a principios de la década, que se empaquetaron en productos financieros que se han expandido por todo el sistema. Esos títulos no han estado sujetos a una regulación como la de las acciones en Bolsa.
-¿Considera que el Gobierno de Bush ha gestionado de forma acertada la crisis? Se ha criticado mucho, por ejemplo, que dejara caer a Lehman Brothers, porque desató el pánico.
-Ahora, con perspectiva, se puede pensar que no fue acertado dejar caer a Lehman. Pero en el momento no estaba tan claro. No se podía rescatar a todos, sino centrarse en las entidades que supusieran un riesgo para todo el sistema.
-Wall Street ha vuelto a entrar en pérdidas por el temor a una recesión en EE UU. ¿Qué impacto va a tener la crisis financiera en la economía real?
-A partir de agosto la economía se ha deteriorado y es muy posible que haya recesión este año. Pero no vislumbro ese caos del que el Gobierno ha alertado para sacar adelante su plan de rescate.