El lehendakari Juan José Ibarretxe recibió ayer el alta en el hospital de Cruces, donde ha permanecido ingresado desde el pasado domingo por una infección bucodental leve. El jefe del Ejecutivo vasco, según el parte médico, continuará el tratamiento «en su domicilio» y deberá proseguir con la ingesta de antibióticos. El centro sanitario emitió a media mañana un escueto parte en el que se daba cuenta del permiso para que el paciente pudiera trasladarse a casa después de que en los últimos días le haya sido suministrada medicación por vía «intravenosa» y se le haya practicado una intervención quirúrgica.
El informe detalla que los especialistas de cirugía maxilofacial han tenido que operarle para «tratar el absceso periodontal, así como el trismus y demás complicaciones que presentaba». Con estos términos médicos, los facultativos aluden a una infección en uno de los máxilares que ha generado una importante cantidad de pus, por lo que ha sido necesario practicar una ligera incisión para «drenar» la zona y eliminar todos los restos infecciosos.
La dolencia acarreó, asimismo, que se viera afectada la articulación de la mandíbula, lo que habitualmente dificulta que el paciente pueda abrir y cerrar la boca. Todo ello requiere del ingreso en el hospital y de la colocación de un gotero para inyectar los antibióticos a través de la vena.
Según fuentes facultativas, la afección que ha tenido postrado en la cama casi tres días al candidato del PNV a la Lehendakaritza puede obedecer a dos motivos: una infección en una de sus muelas, generalmente la del juicio, o, la opción más posible, que Ibarretxe haya experimentado el rechazo de algún implante dental que se le haya practicado en fechas recientes.
De Galdakao a Cruces
La infección motivó que el domingo por la tarde -después de haber participado en el Alderdi Eguna donde se hizo público que optará a la reelección- al lehendakari le recomendaran su traslado a un hospital. Al estar empadronado en Llodio, le correspondía ser tratado en el centro sanitario de Galdakao, pero éste carece de servicio para la dolencia que aquejaba a Ibarretxe, lo que motivó que ingresara en el área de Urgencias de Cruces. Allí permaneció hasta la mañana del lunes, cuando se le trasladó a la cuarta planta, según fuentes conocedoras de su caso. Ibarretxe ocupó, por motivos de seguridad, la habitación 447. La estancia se encuentra al final de un pasillo, lo que facilitaba las tareas de vigilancia y evitaba que hubiera que identificar y registrar a todos los pacientes y visitas que pasaran junto a su puerta.
Para dejar libre esa habitación, los responsables hospitalarios decidieron trasladar a una mujer, afectada por una pancreatitis, y reubicarla en otra sala de la misma planta. Fuentes oficiales restaron importancia a este traslado y subrayaron que es habitual que los enfermos pasen de una habitación a otra para una mejor gestión de ingresos y altas. Ibarretxe fue el único que ocupó la estancia durante su hospitalización, a pesar de que tiene capacidad para dos enfermos.