Patxi López marcó ayer diferencias con el Partido Popular. El candidato socialista a lehendakari se posicionó en contra de una alianza postelectoral con la formación de Antonio Basagoiti y rechazó cualquier tipo de pacto que reproduzca la «política de frentes», en alusión a lo sucedido en 2001.
PSE y PP conformaron hace siete años el llamado bloque constitucionalista, con el que pretendieron derrotar a Juan José Ibarretxe. La operación fracasó y abrió una crisis interna en las filas socialistas. Desde ese momento, y tras la llegada de Patxi López a la secretaría general en 2002, los dirigentes de este partido han optado por una estrategia radicalmente diferente: la apuesta por la transversalidad.
Sin embargo, a cinco meses de las elecciones, la posibilidad de que se reedite un acuerdo entre el PSE y el PP ha vuelto a la palestra. Desde el Gobierno vasco se ha insistido durante las últimas semanas en que la única opción que tiene López para llegar a Ajuria Enea es con el respaldo de los parlamentarios populares.
Una hipótesis que los miembros del PSE se esfuerzan en rebatir en cada una de sus apariciones públicas. Ayer, y de manera contundente, lo hizo López. En una entrevista en Radio Euskadi, el secretario general de los socialistas vascos explicó que su objetivo es ganar las elecciones para que haya un lehendakari socialista «con un Gobierno que tenga amplios apoyos, pero no para reproducir políticas del pasado».
Competencias
Aunque recalcó que no le importa que el PP pueda apoyar su candidatura tras las elecciones, y que tampoco pone «límites al apoyo de los ciudadanos al PSE para que haya un lehendakari socialista», matizó que el Ejecutivo que forme su partido no hará propuestas que dividan a la sociedad ni «para estar todo el día en debates identitarios que paralizan al país», ni tampoco «para reproducir la política de bloques ni de frentes».
Preguntado por el traspaso de competencias exigido por el PNV para negociar los Presupuestos Generales del Estado, López abogó porque ambas partes se sienten a dialogar. «Hay dos actores, no sólo uno, porque parece que la culpa es del Gobierno de España», aclaró.
El líder del PSE recordó que las políticas activas de empleo que ahora reclama Ibarretxe las tienen todas las comunidades, mientras que «el Gobierno vasco no las ha querido asumir» y ha adoptado una postura «maximalista». Respecto a la transferencia de Investigación, el candidato socialista abogó por negociar, «no tanto la competencia, sino los investigadores, los proyectos y cabeceras de innovación» para «buscar lo mejor y más beneficioso para Euskadi».