Leo Messi salió al rescate del Barça para dar la vuelta a un partido que los azulgrana tenían casi perdido al filo del tiempo reglamentario. Un garrafal error de Pyatov y la habitual clase del jugador argentino le bastó al conjunto catalán para superar al Shakthar por 1-2, encarrilando su clasificación para la siguiente fase de la Liga de Campeones.
El Barça de las dos caras, con o sin Messi, empezó dubitativo. Esta vez a Pep Guardiola el experimento le salió rana. Su retoque táctico desdibujó por completo a su equipo, que pasó de rasear el balón a tener como arma primordial el pase largo. El 3-5-2 ofensivo con Puyol de central por la izquierda y Henry y Eto'o como delanteros, combinado con el 4-4-2 defensivo, lastraron hasta el abismo el juego azulgrana.
El Barça se pasó la primera mitad sin saber a qué diablos jugaba. Parecía un equipo cauteloso sin querer arriesgar un ápice para conservar, como mínimo, el empate. Henry casi quebró esa excéntrica voluntad con una contra a los seis minutos rechazada con criterio por Pyatov.
Triste pero cierto. Los de Guardiola controlaron la posesión del esférico para generar una sola ocasión en cuarenta y cinco minutos. Su rival tampoco estaba para echar cohetes. Al margen de los codazos de Brandao a Alves y Pique, el Shakthar sólo ofrecía corrección defensiva y pelotazos alocados. Esa línea de actuación le bastó para batir a Valdés. Ilsinyo dejaría atrás un fallido mano a mano ante el portero azulgrana con otra acción de calidad que desnudaría la resistencia de Puyol.
La ventaja recogió al Shakthar frente a su área. Guardiola utilizó su mejoras. Messi por un errático Henry. Alves ya había puesto en apuros a Pyatov con una falta casi perfecta. No era suficiente. Al Barça le faltaba mucho ritmo y la puesta en escena del argentino respondía a esa necesidad.
Eto'o sería el primero en percibir la clase de Messi. El camerunés desaprovecharía la visión del argentino, errando de forma lastimosa una clara ocasión ante Pyatov. Los azulgrana estaban contra las cuerdas hasta que el portero ucraniano y la picardía de Messi permitieron dar la vuelta al partido.
El enfado de Lucescu
Al término del encuentro, el protagonismo recayó en el entrenador del Shakthar, Mircea Lucescu. El rumano, tras echar en cara a Guardiola que el Barça no hubiera echado el balón fuera del campo en la jugada del gol del empate, arremetió contra el club azulgrana en la zona mixta, al grito de «es una vergüenza». Asimismo, aseguró que iba a denunciar la actuación azulgrana en dicha jugada.