La Diputación apostará de forma decidida por la inversión pública en infraestructuras, recurrirá «sin complejos» a nuevo endeudamiento en el caso de que sea necesario y no dudará en recortar las partidas presupuestarias de algunos programas menores para tratar de paliar los efectos de una crisis «global» que, si bien no se ha manifestado en Vizcaya en toda su intensidad, amenaza ya con «oscuros nubarrones» a los ciudadanos. Todo ello, además, sin aumentar en ningún caso la presión fiscal y manteniendo el gasto social -que alcanza el 40% del presupuesto- como el eje vertebrador de la acción de gobierno de la institución foral.
Estas son, en términos generales, las «líneas maestras» diseñadas por la Diputación para tratar de sacar «cuanto antes» a Vizcaya del actual contexto de desaceleración económica. Una crisis que marcó ayer el desarrollo del pleno de política general celebrado en Gernika -el primero de la legislatura- y que centró el discurso del diputado general desde el primer momento.
José Luis Bilbao comenzó su alocución detallando una serie de parámetros económicos que, según dijo, revelan una ventajosa posición de Vizcaya y Euskadi respecto a otras comunidades a la hora de afrontar este periodo de incertidumbre. El responsable foral admitió, no obstante, que el territorio no se encuentra a salvo de la «marejada». Explicó que la recaudación por tributos ha descendido en casi 120 millones durante los primeros ocho meses de 2008 y, una situación en la que «resulta muy arriesgado hacer previsiones». Sin embargo, con independencia de la coyuntura internacional, el responsable foral reiteró su confianza en el sistema económico de Vizcaya. Según dijo, el Producto Interior Bruto del territorio no se sustenta sobre el sector de la construcción y, por tanto, el «pinchazo» de la «burbuja inmobiliaria» no paralizará la economía, «como está ocurriendo en el país del ladrillo».
«La principal vitamina»
Dentro del abanico de medidas, Bilbao subrayó que la inversión pública en infraestructuras va a ser «la principal vitamina» para tratar de salir de la crisis. Estas obras -añadió- actuarán como «levadura» de la estructura económica del territorio, que precisa de recursos públicos para mantener «la actividad y el empleo» en los sectores productivos. En este punto, aludió al acuerdo interinstitucional firmado por el Gobierno vasco y las tres diputaciones y repasó los proyectos «extraordinarios» anunciados en los últimos meses como medidas de choque contra la desaceleración, entre los que se encuentran varias infraestructuras viarias.
El diputado general mostró de forma «solemne» su voluntad de no recortar en ningún caso el gasto social, que debe servir de «amortiguador público de los efectos de la crisis» y como «avance de la cohesión social». Como contrapunto, se revisará la continuidad de algunos programas «no prioritarios» que, según explican fuentes forales, podrían afectar a las ayudas que se conceden al sector forestal o en el área de promoción económica, entre otros departamentos. Bilbao pidió al resto de partidos que arrimen el hombro y aseguró que la Diputación no dudará en recurrir a nuevo endeudamiento para elaborar un proyecto presupuestario que «no será expansivo». «Más allá del calendario político, está el bien común y la atención diaria de los problemas de las personas», concluyó.