
Compañeras de la fallecida presencian el traslado del cadáver de la militar asesinada en Granada./ RAMÓN L. PÉREZ (ideal.es)
Neira mejora dentro de la gravedad
Jesús Neira, el profesor universitario que está en coma desde el pasado 6 de agosto como consecuencia de las lesiones que sufrió al ser agredido por salir en defensa de una mujer, ha experimentado una ligera mejoría dentro de la gravedad de su estado.
Según el parte medico facilitado por el Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Jesús Neira "ha presentado una ligera mejoría" y su estado "sigue siendo estable".
Neira, que fue trasladado el pasado domingo del Hospital Puerta de Hierro de Madrid hasta el nuevo centro de Majadahonda, empeoró el pasado fin de semana, cuando se le tuvieron que realizar varias transfusiones de sangre.
Una mujer de 33 años, Encarnación G. A., ha aparecido muerta en el domicilio que compartía con su pareja en el barrio de La Chana de Granada. La mujer habría muerto a manos de su pareja sentimental, que después decidió quitarse la vida arrojándose desde un puente en Dúrcal.
Los terribles hechos se han destapado a primera hora de esta mañana, cuando la Guardia Civil de Tráfico ha encontrado un coche abandonado junto al citado puente. Se trata de un lugar en el que ya se han registrado otros suicidios, por lo que los agentes se han asomado al puente y han localizado el cuerpo sin vida de un hombre. Al revisar los documentos del coche, han comprobado que estaba a nombre de una mujer, concretamente de Encarnación, que tenía como teléfono de contacto el de sus padres, que residen en Cádiar.
Los padres de la chica facilitaron a los agentes la dirección en Granada de su hija, hasta donde han acudido los agentes para comunicarle la noticia del fallecimiento de su pareja. Pero nadie abría la puerta, y al entrar, se han encontrado con el cuerpo sin vida de la mujer.
Miembros de Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía se desplazaron entonces hasta el lugar, donde se empezaron a congregar un buen número de compañeros de la joven, que prestaba servicio en el cuartel del Ejército de avenida Cervantes.
Los padres de Encarnación, deshechos, se abrazaban a los compañeros de su hija, rotos de dolor, una vez que el coche fúnebre trasladaba los restos de su hija al Instituto de Medicina Legal donde se le iba a practicar la autopsia. Allí coincidiría con el cuerpo sin vida del que era su pareja y al parecer, su verdugo.
Encarnación, que llevaba ocho años en el Ejército y era cabo, destacaba por ser muy trabajadora, servicial y simpática. La noticia de su muerte ha causado gran conmoción entre sus compañeros del acuartelamiento de Cervantes.