La locura se ha apoderado de los mercados. El hundimiento de Wall Street el lunes, después de que el Congreso rechazara el plan de rescate de George W. Bush, vaticinaba un desastre para ayer. Pero no hubo hecatombe. Las bolsas europeas aguantaron bien la jornada e incluso algunas plazas cosecharon notables ganancias. ¿Alguien lo puede explicar? Los expertos consultados por EL CORREO hacen una esfuerzo por descifrar este aparente absurdo.
Su análisis es bastante similar. Todos coinciden en criticar el papel desempeñado por la Administración estadounidense. Primero, por alimentar años de excesos en la banca y el mercado inmobiliario sin ningún control. Y luego, por su deplorable gestión de la crisis, con una actuación arbitraria e improvisada que ha terminado bloqueada en el Congreso. Con todo, confían en que el plan de rescate sea aprobado, lo que permitirá desatascar el mercado de crédito, que es el principal problema de hoy en día: nadie deja dinero a nadie, y así la economía no funciona. La expectativa de que al final se le dé luz verde permitió a las bolsas recuperar ayer el aliento.
Para Europa también reclaman medidas drásticas y consensuadas entre todos los países, aunque agradecen los mensajes enviados por distintos gobiernos en el sentido de que no dejarán caer en la quiebra a ninguna entidad financiera.
JUAN MARI OTXOA
Fineco
«Te puedes cargar un banco en un día»
El lunes a la noche, a la vez que el Congreso tumbaba el plan de rescate de Bush y Wall Street se desplomaba, circulaba el rumor, difundido a través de mensajes de móvil, de que iba a quebrar un banco europeo con fuerte presencia en España. «Saca tu dinero de la entidad X», decía. Ayer no se cumplió el pronóstico y la firma en cuestión incluso subía en Bolsa. «Pero si se extiende el miedo y la gente se precipita a sacar su dinero, te cargas un banco en un día», explica Juan Mari Otxoa, de Fineco. Por eso, apunta, es necesario recuperar la confianza cuanto antes. «O habrá una interminable cadena de quiebras».
Para acabar con esta drámatica desconfianza que está asfixiando el sistema financiero, pide una actuación sincronizada de gobiernos y bancos centrales, un mensaje especialmente dirigido a EE UU. «Es como si un cirujano se pone a discutir sobre diferentes métodos para operar cuando el paciente se le está muriendo», critica.
IDOIA BASTERRETXEA
Norbolsa
«La intervención de los gobiernos europeos ha sido positiva»
Si ayer no hubo un cataclismo en las bolsas, es porque diferentes gobiernos europeos, como el irlandés, enviaron el mensaje de que no iban a dejar caer a los bancos y que estaban dispuestos a salir a su rescate. En opinión de Idoia Basterretxea, de Norbolsa, su actuación fue clave para ganar tiempo y tratar de enderezar la situación. Aunque echa de menos medidas paneuropeas y una rebaja contundente de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Ahora, añade, urge aprovechar este balón de oxígeno para tratar de volver a la normalidad. Para ello es necesario reactivar cuanto antes el mercado interbancario -en el que los bancos se dejan dinero unos a otros- y también reformar la regulación sobre valoración de activos, para que no se tenga que hacer a precios de mercado.
JOSÉ CARLOS DÍEZ
Intermoney
«Dejar caer a Lehman fue un gran error»
Considera que a Estados Unidos no le queda más remedio que capitalizar los bancos, pero critica con dureza la actuación del Gobierno de George W. Bush. «No sé entiende que decidiera salvar Bear Stearns y luego dejara caer Lehman Brothers. Es una irresponsabilidad», censura José Carlos Díez, de Intermoney. Al quebrar este último banco, explica, se ha disparado el pánico y ahora es necesario pedir a los contribuyentes 700.000 millones de dólares para devolver la calma.
«Pero lo peor de esta crisis financiera es su impacto en la economía real», advierte Díez. No hay financiación para las familias y las empresas. El resultado: la amenaza de una fuerte recesión.
ALBERTO MORILLO
Consulnor
«Urge reactivar el mercado de crédito»
El mercado de crédito es la gasolina para que la economía carbure. Y está paralizado. Nadie presta dinero a nadie al no confiar en que se lo vayan a devolver -ayer mismo quedó desierta una subasta del déficit de tarifa, un activo considerado muy seguro-. Por eso urge reactivarlo, ya sea con el plan propuesto por Bush u otra alternativa, sostiene Alberto Morillo, de Consulnor. Cuanto más tarde en normalizarse, advierte, más profunda será la recesión a la que nos enfrentamos.