El Gobierno vasco no participará, «en principio», en la financiación del futuro nuevo Guggenheim en Urdaibai. Fuentes del Ejecutivo de Vitoria explicaron ayer a EL CORREO que la iniciativa se enmarca dentro del plan de reactivación económica elaborado por el lehendakari Ibarretxe y los diputados generales de los tres territorios históricos. «Dentro de ese plan existen proyectos que necesitan la financiación de las cuatro instituciones y otros que son aportaciones particulares de cada una de ellas. El proyecto para construir un museo en Urdaibai es, en principio, una aportación de la Diputación de Vizcaya», aclararon desde Lakua.
El diputado general vizcaíno, José Luis Bilbao, se comprometió el pasado mes de junio a asignar una partida de 100 millones de euros a esta iniciativa, que ayer presentó oficialmente en el pleno de las Juntas en Gernika y la señaló como uno de los principales motores para paliar el impacto de la crisis económica.
En toda su exposición sobre el 'Guggenheim 2', así bautizaron el proyecto de forma coloquial algunos junteros, no hubo ni una sola alusión al Gobierno vasco. Por contra, al referirse al nuevo campo de fútbol de San Mamés, el diputado general expresó su «confianza» en que el Ayuntamiento de Bilbao y el Ejecutivo de Ibarretxe entren a formar parte de la sociedad encargada de construirlo.
Socios al 50%
La ausencia, al menos por ahora, del Gobierno vasco en este proyecto contrasta con su clara implicación en La Fundación Guggenheim Bilbao, participada al 50% por la institución foral y el propio Ejecutivo autonómico. Las dos instituciones financian la entidad, se alternan en la presidencia de la misma, compran las obras para su colección y contribuyeron a partes iguales en los gastos de construcción del edificio de Frank O. Gehry, en el contrato de gestión con el Guggenheim de Nueva York (20 millones de dólares en dos plazos) y en la puesta en funcionamiento del museo.
Cuando José Luis Bilbao lanzó la idea de levantar un nuevo centro en Urdaibai, fue el mismo lehendakari quien enmarcó este proyecto dentro del plan de reactivación económica de Euskadi, aunque matizó que su financiación correría a cargo de la institución vizcaína. La misma idea fue refrendada por la consejera de Cultura, Miren Azkarate.
Fuentes de la Diputación consultadas ayer por este periódico aclararon que esperan la incorporación del Gobierno vasco «en un punto posterior del proceso», de modo que el 'Guggenheim 2' también se gestione al 50% entre Vizcaya y el Ejecutivo de Vitoria.
La fundación se mantendría con los dos socios y llevaría las riendas del centro de Urdaibai. De hecho, el plan estratégico 2009-2013 ya está consensuado por ambos y su aprobación sólo depende de una cuestión formal. No obstante, según este planteamiento, la construcción y la propiedad del nuevo edificio corresponderían a la Diputación. De momento, José Luis Bilbao ya ha puesto 100 millones de euros sobre la mesa, prácticamente la misma cantidad que costó el museo de Gehry en Abandoibarra a su conclusión en 1997.
En este sentido, el diputado general declaró ayer en Gernika que «el nuevo espacio consistiría en una ampliación discontinua de las galerías del museo de Bilbao y estará integrado dentro de la gestión del mismo». El dirigente peneuvista detalló que aún es pronto para hablar del arquitecto que se hará cargo del proyecto, si bien deslizó el nombre de Gehry como una de las posibles firmas.
Mejores accesos
El 'Guggenheim 2' ocupará 5.000 metros útiles, distribuidos en uno o varios edificios contiguos, «con espacios de exposición de máxima calidad y generosas dimensiones que permitan realizar proyectos de difícil ejecución» en el museo de Abandoibarra, apuntó el diputado general vizcaíno.
La nueva infraestructura «buscará la conexión entre arte y naturaleza aprovechando la riqueza paisajística de Urdaibai» y contará con servicios educativos, de información y hostelería. No obstante, el dirigente foral insistió en que es importante evitar la duplicación de las funciones que ya cumple el 'Guggenheim 1'.
Bilbao justificó la elección del área de las colonias infantiles de la BBK, en Sukarrieta, por la mejora de la accesibilidad que aportará el corredor Mungia-Bermeo y la construcción del futuro túnel de Autzagane entre Amorebieta y Gernika, además de otras obras viarias. La línea de EuskoTren, con apeadero próximo a la finca, y las amplias zonas de aparcamiento también contaron a la hora de escoger este entorno.
En su discurso ante el Parlamento vizcaíno, Bilbao volvió a referirse al impacto que la construcción del nuevo museo puede acarrear a una zona de especial interés ecológico y con una protección medioambiental que limita o pone condiciones a cualquier proyecto que se implante en la comarca. El 'Guggenheim 2' «no afectará al Plan Rector de Uso y Gestión de la Reserva de la Biosfera, con un volumen edificatorio consolidado que, a día de hoy, contiene más metros cuadrados que lo que hoy es el Museo Guggenheim Bilbao», detalló el diputado en la Casa de Juntas de Gernika.
La Diputación y la caja de ahorros «ultiman un acuerdo» para el canje de las colonias de Sukarrieta por la finca Otei, enclavada en el municipio de Ea y de titularidad foral. El presidente de la BBK, Xabier de Irala, y José Luis Bilbao ya expresaron el pasado mes de julio su voluntad de que cuaje esta permuta de terrenos, que se concretará cuando se precisen los plazos de las obras y se conozca el nombre del arquitecto que diseñe el proyecto.
El diputado general informó a las Juntas Generales sobre su reciente viaje a Nueva York con la diputada de Cultura, Josune Ariztondo, ciudad en la que se entrevistaron con los miembros del comité ejecutivo de la fundación Guggenheim de Estados Unidos, matriz de la que salió la iniciativa del museo en el País Vasco a principios de los años noventa
«La reacción con nuestros socios ha sido entusiasta y hemos acordado la constitución inmediata de un grupo de trabajo formado por personas de ambas instituciones, para concretar en los próximos meses los proyectos museístico, financiero, arquitectónico y de gestión», relató el diputado general.
El Guggenheim 2 se encuadra dentro de una prórroga del vínculo entre Nueva York y Euskadi. El contrato entre la fundación estadounidense y la vasca expira en 2014, y ambas partes tienen la intención de ampliar «una colaboración que tantos beneficios nos ha reportado».