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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

Golpe al proyecto educativo | La inmersión en euskera queda paralizada

Reclama un plan experimental y defiende «el espacio para el castellano» en la escuela

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El PNV se sumó ayer de forma oficial al rechazo del PSE y del PP a la reforma de los modelos lingüísticos impulsada por el Departamento de Educación del Gobierno vasco, en manos de EA. La parlamentaria Arantza Aurrekoetxea lo dejó claro en declaraciones a este periódico: la formación jeltzale no apoyará un proyecto que persigue metas en el dominio del euskera inalcanzables, a su juicio, para la mayoría de los alumnos; y defiende que, antes de su puesta en marcha, sea experimentado durante tres o cuatro años. La postura de los peneuvistas impide la aprobación de la ley esta legislatura. Es la puntilla al plan estrella de la consejería de Tontxu Campos, en el que ha volcado todos sus esfuerzos. Una iniciativa que ha suscitado un grave conflicto en la comunidad educativa con la aparición, incluso, de una plataforma de defensa del castellano, y que ha sembrado el desconcierto entre los centros de enseñanza, que se han visto empujados a avanzar hacia la inmersión lingüística si querían cumplir los nuevos retos que les anunciaba el departamento.
Durante dos meses de intensas e infructuosas negociaciones con EA, el PNV no había expresado su postura en público, aunque sí habían trascendido sus recelos hacia el texto, cuyo contenido adelantó EL CORREO el 10 de agosto. Ahora se ha decidido a hablar claro en respuesta a las críticas de su aliado en el Ejecutivo, que le había acusado -igual que a los socialistas- de cambiar su postura y de distanciarse de la propuesta por «un puñado de votos». Aurrekoetxea, portavoz de Educación en el Parlamento vasco, aclaró que el discurso de su partido está «definido» desde hace dos años y que el problema surge cuando la consejería pone encima de la mesa el documento en julio, en la recta final de la legislatura, «un momento muy complicado». Las elecciones autonómícas están previstas para marzo.
La propuesta del departamento de Campos fija un mínimo del 60% de las asignaturas en lengua vasca, y un objetivo en euskera igual para todos los alumnos, similar al B2, que equivale a un 'first' en inglés. Establece evaluaciones para comprobar si los centros cumplen las metas lingüísticas y los colegios que no lleguen deberán ampliar las horas de clase en euskera.
El PNV exige a EA un plan experimental durante 3 ó 4 años antes de introducir un cambio de tal calado en el sistema educativo, comprobar que el listón de dominio del euskera fijado sea «asequible» para la mayoría del alumnado vasco, y aceptar diferentes metas según las realidades sociolingüísticas y culturales de las que parte cada colegio. El nivel de conocimiento de la lengua vasca deberá, además, estar bien atado en la ley -ahora no se fija-, y dependerá de lo que demuestren las experiencias piloto.
Consenso amplio
El partido de Ibarretxe apuesta por lograr un consenso amplio para acometer cualquier cambio en el sistema educativo. «No nos valen las mayorías, queremos una reforma que respalde la sociedad en general, a la que se sumen los partidos de la oposición y que no sea motivo de trifulca», subrayó Aurrekoetxea. «Las formaciones del Gobierno deberíamos hacer un esfuerzo por ponernos de acuerdo si queremos que esto llegue a su término», advirtió.
La parlamentaria del PNV defendió la necesidad de respetar un espacio para el castellano en la escuela. «No queremos un sistema monolingüe ni en euskera ni en castellano. Hay padres preocupados porque no saben la lengua vasca y quieren seguir los estudios de sus hijos. Es razonable esa preocupación», comentó. Su propuesta: buscar una fórmula que «satisfaga el interés del conjunto de la sociedad» y «conjugue los derechos lingüísticos» con el deseo de las familias de «mantener el castellano en la enseñanza». «Habrá que modular el porcentaje de presencia de las dos lenguas oficiales y el inglés», añadió Aurrekoetxea.
El PNV se coloca con estos planteamientos muy próximo al discurso del PSE, partido que apuesta por un sistema trilingüe, con objetivos «alcanzables» y unos mínimos de materias en euskera por debajo de ese 60%. Los socialistas vascos ya han trasladado a Tontxu Campos que el camino a seguir para lograr el consenso educativo es el que marcan el Consejo Asesor del Euskera y la viceconsejería de Política Lingüística, en manos de la formación jeltzale.
Ajeno a todo, el consejero de Educación reiteró ayer que confía aún en llegar a un acuerdo con el PNV, ya que comparten el mismo objetivo: lograr el bilingüismo. Aseguró que en el tripartito «no hay fisuras». «El Gobierno trabaja como una sola persona para mejorar la calidad del sistema educativo», dijo.
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