El sindicato CC OO, mayoritario en la enseñanza en el País Vasco, cree que la propuesta de reforma de modelos de EA «alienta el conflicto», «perjudica» al euskera y «amenaza» miles de empleos de los trabajadores que no hayan acreditado el perfil lingüístico. «Supedita y condiciona todos los fines del sistema educativo a la consecución de uno sólo: que los alumnos logren un nivel de euskera B2, -similar al 'first' de inglés-, un dominio de la lengua que actualmente no alcanza ni el alumnado escolarizado en el modelo íntegro en lengua vasca». Comisiones reclama a la consejería de Tontxu Campos que busque un «amplio consenso» con los partidos antes de introducir un cambio del tal calado.
El responsable de la federación de enseñanza de CC OO, Javier Nogales, calificó de «imposición» fijar el euskera como lengua principal en la escuela. «Relegar el castellano a un papel secundario o, incluso, marginal en el sistema educativo es un atentado contra la convivencia lingüística y una grave irresponsabilidad», subrayó.
A juicio de la central, la propuesta «no es nada realista» en los objetivos que plantea. Nogales explicó que se apoya en informes del Instituto Vasco de Evaluación, «de escaso o nulo rigor científico», en los que se indicaba que sólo dos tercios de los alumnos de modelo D y un tercio de los del B logran la meta de euskera propuesta por Educación. «Al establecer un objetivo en lengua vasca inalcanzable para el conjunto del sistema educativo generaría, si se aplicara, un alto grado de frustración», valora CC OO.
La propuesta de reforma lingüística de la consejería de Tontxu Campos, que obliga a los colegios a dar un mínimo de un 60% de las materias en euskera, supone también una «amenaza» para los centros, añade la central en su informe. El responsable de la federación de enseñanza detalló que los colegios pueden ver en peligro las subvenciones que reciben de la Administración y las escuelas públicas perder alumnos si no logran los objetivos lingüísticos, una situación «injusta» si se tiene en cuenta que «todos los centros no tienen el mismo punto de partida».
El sindicato considera que el plan demuestra una grave «falta de rigor»: «Establece ese 60% de la carga lectiva en euskera en FP, en ciclos como soldadura, mecanizado, hostelería o pastelería, y en enseñanzas musicales, donde el 80% de la oferta actual se hace en castellano». La extensión de la lengua vasca en el sistema educativo «cuestionaría» el empleo de miles de trabajadores de la administración y servicios de las dos redes, privada concertada y pública, que no han acreditado los perfiles.
Nogales matizó que esperaban encontrarse a estas alturas de la legislatura con un proyecto de ley del Ejecutivo para mejorar la enseñanza de las lenguas, y se han topado con «una mera propuesta de un partido» que «no avalan ni sus propios socios de Gobierno».