
El Jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke (i) llega al Comité Mixto de Economía sobre el plan de ayuda economica junto al Jefe del Comité, el senador de Nueva York Charles Schumer (d), en Capitolio. /EFE
Bush confía en sacar adelante su plan
Durante una reunión con representantes de países latinoamericanos, el mandatario se ha mostrado menos optimista que en días pasados sobre la rapidez con la que se dará el visto bueno al proyecto, valorado en 700.000 millones de dólares.
En ocasiones anteriores había expresado su seguridad de que el plan se aprobaría esta misma semana. En esta ocasión ha reiterado que el plan de rescate se acabará aprobando pero ha eliminado cualquier referencia a un marco temporal.
"Tengo confianza en que cuando todo se haya resuelto tendremos un plan sólido, como tiene que ser", afirmaba el presidente, que ha suspendido un acto de recaudación de fondos en Florida para tratar de dar un impulso a las negociaciones en Washington entre la Casa Blanca y el Congreso.
La reunión de este miércoles con los representantes latinoamericanos pone fin a una visita de dos días de Bush a Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La preocupación mundial por la crisis económica ha llevado al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ante el Congreso de Estados Unidos. Un escenario el que ha lanzado sus advertencias y ha expuesto sus pesimistas previsiones. Según su análisis, los mercados financieros sufren aún "una tensión extraordinaria" y hacen que la crisis amenace el crecimiento económico en el país.
"La intensificación de las tensiones financieras en las últimas semanas, que harán a los prestamistas aún más cautos a la hora de extender créditos a las familias y las empresas, podría suponer un freno significativo adicional al crecimiento", ha señalado ante el Comité Económico Conjunto de las dos Cámaras del Congreso. Su informe incluye una evaluación lúgubre de la situación económica con consecuencias todavía imprevisibles.
Según ha expuesto, la estabilización del sistema financiero "es una condición previa esencial para la recuperación económica". Por ese motivo ha aprovechado para pedir al Congreso que actúe para apuntalarla. Bernanke le ha reclamado que apruebe "urgentemente" un paquete de rescate financiero de 700.000 millones de dólares. Plan que el propio Bernanke ha defendido en la otra comparecencia del día, en este caso ante la Cámara baja, junto con el secretario del Tesoro, Henry Paulson.
Incógnitas sobre el siguiente paso de la Fed
Se trata de la segunda intervención consecutiva de Bernanke ante el Congreso, después de que ayer dijera a un comité del Senado que sin ese programa de ayuda la economía estadounidense podría caer en recesión. En su intervención de hoy ha insistido en que los riesgos "a la baja" de las perspectivas económicas "son una preocupación significativa" del banco central.
El titular de la Fed espera que la debilidad económica se mantenga en la segunda mitad de este año y que la recuperación sea gradual en 2009, "a medida que los mercados financieros vuelven a la normalidad y la contracción inmobiliaria sigue su curso".
Bernanke ha complementado las advertencias sobre la debilidad económica con un énfasis en la inflación, por lo que no ha dejado claro la posible dirección de la política monetaria del banco central. El jefe de la Reserva Federal reconocía que las noticias recientes sobre los aumentos de precios "han sido más favorables", gracias a la caída del petróleo y otras materias primas. No obstante, las fluctuaciones en los últimos días del valor del crudo ilustran la dificultad en hacer predicciones y en consecuencia "los riesgos al alza de la inflación siguen siendo una preocupación significativa".