Kobaron borra poco a poco los vestigios de su historia minera. Con el paso del tiempo se han ido sepultando algunas de las galerías que se utilizaron durante años para extraer hierro. El Ayuntamiento de Muskiz dará un nuevo paso en este sentido al utilizar como escombrera la gran cavidad que bajo tierra dejó la explotación Demasía, propiedad de la compañía McLennan. Rellenado el hueco, la operación permitirá habilitar en la superficie casi cinco nuevas hectáreas de zonas verdes y de esparcimiento.
Las labores de desescombro podrían comenzar en «tres meses», pero durarán ocho años. Es lo que recoge el acuerdo alcanzado entre el Consistorio y la Sociedad Española de Explotaciones Mineras. La galería, no en vano, dispone de casi un millón y medio de metros cúbicos para rellenar. «No se admitirán residuos contaminados. Todo el material procederá de obras y explotaciones forestales», asegura el responsable de Urbanismo, Fernando Martín. Un técnico municipal se encargará periódicamente de comprobarlo. El relleno de la mina Demasía, que se ubica a escasos metros del mar, reportará varias ventajas a la Administración local. Por un lado, permitirá clausurar la galería, que suma décadas inactiva y supone actualmente un serio peligro para los viandantes.
Precipicios
Por otro, se ganarán nuevas zonas de estancia en la superficie de lo que hoy sólo son precipicios. Además, Muskiz ayudará a mitigar el déficit de escombreras que soporta Vizcaya. «Apenas hay instalaciones de este tipo y son muy demandadas», revela Martín.
Pero el gran beneficio para el Ayuntamiento será económico. Las arcas municipales se embolsarán 1.140.000 euros con la operación. Gran parte del dinero se destinará a mejorar la calidad de vida de los propios residentes de Kobaron. En primer lugar, con la construcción de una rotonda que desviará el futuro tráfico pesado, para que no tenga que atravesar el barrio. Las marcas topográficas para la ejecución de la glorieta ya se han realizado. Las obras comenzarán «en los próximos días» y durarán «dos meses». Acto seguido, se procederá a la ejecución de las tareas de desescombro en la antigua mina.
El Consistorio, por otro lado, aprovechará la intervención para reasfaltar el camino que conduce a la senda Itsaslur, que está «lleno de socavones». El proyecto incluye la instalación de alumbrado para facilitar la visibilidad por la noche.