La crisis crediticia generada por las turbulencias monetarias internacionales se ha cobrado una nueva víctima en Euskadi. La Compañía de Menaje Doméstico (CMD), fabricante de la popular marca Magefesa, se encuentra desde hace dos semanas en procedimiento concursal al no poder hacer frente a sus obligaciones con acreedores y trabajadores por la restricción del crédito, según aseguró a este diario un portavoz de la empresa, cuya sede está ubicada en Derio (Vizcaya).
La compañía, cuya propiedad mayoritaria tienen los trabajadores, es una de las tres supervivientes del conglomerado que en su día formaba la quebrada Indosa. Desde hace un año tiene elaborado un plan de ajuste laboral para reducir su plantilla a la mitad -de 160 a 80 empleados- por medio de prejubilaciones, iniciativa que le permitirá su viabilidad según las fuentes citadas.
Sin embargo, la falta de financiación bancaria no sólo ha impedido a CMD abordar esta medida -con la que pretende hacer frente a la creciente competencia internacional-, sino que además ha tenido que suspender pagos, con un pasivo de unos 4 millones de euros, indicó a este diario el letrado Javier Molinos.
La plantilla es la principal acreedora de la compañía, con una deuda salarial de aproximadamente 1,5 millones de euros. Bancos y proveedores, además de Hacienda y la Seguridad Social, a las que no ha pagado los dos últimos meses, forman parte de un colectivo de más de 150 damnificados que deberán esperar al convenio de acreedores para percibir su deuda.
Molinos aseguró que la empresa es «solvente», ya que las naves en que está ubicada están valoradas en cerca de veinte millones de euros, por lo que la firma seguirá con sus planes de reducción de la plantilla. Para ello espera contar ahora con los mecanismos que el procedimiento concursal pone a su disposición.
«Muchísimas empresas»
«Hay una causa estructural en esta iniciativa», como demuestra la existencia de un excedente de 80 trabajadores, señaló el letrado, «pero el detonante ha sido la restricción de crédito de los bancos», que comenzó hace ya un año con motivo de la crisis de las hipotecas 'subprime' de Estados Unidos. Por ello, «el futuro dependerá del sistema financiero», precisó, para alertar a continuación de que en la misma situación se van a encontrar «muchísimas empresas».
CDM es una de las firmas resultantes de la quiebra de Indosa -julio de 1994-, instada por los trabajadores. Con un pasivo exigible de 77 millones de euros, habrían de pasar ocho años para que saliera de la situación de control judicial. Con posterioridad, hubo de enfrentarse a otra crisis al exigirle la Comisión Europea la devolución de ayudas públicas consideradas ilegales -42 millones de euros-. Incluso la empresa llegó a ponerse en venta, pero la operación no llegó a producirse al no cumplir los aspirantes a comprarla las condiciones exigidas por las autoridades de Bruselas.