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equipamiento escénico

El moderno graderío móvil de la sala A3 mejora la visibilidad y comodidad de los espectadores

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La sala A3 del Palacio Euskalduna parece, por su especial configuración, un recinto de quita y pon. Es capaz de desdoblarse y transformarse hasta en tres espacios diferentes mediante la activación de sus paneles móviles. El enorme volumen de actos económicos, empresariales, institucionales, sociales y culturales que acoge ha puesto a prueba su flexibilidad en infinidad de ocasiones. Su complejo sistema de paredes plegables permite incluso reconvertirlo en un lugar en forma de herradura. Sin embargo, la temporada teatral que está a punto de concluir ha realzado aún más la poderosa «versatilidad» de la tercera sala más grande del equipamiento diseñado por los arquitectos Federico Soriano y Dolores Palacios.
El director del Euskalduna, Jon Ortuzar, aprovechó la presencia del humorista Eduardo Aldán y el estreno de su espectáculo -'Espinete no existe'- para experimentar en plena Aste Nagusia el último avance en equipamientos escénicos: la instalación de butacas retráctiles en el graderío. Con este novedoso sistema se pretende compatibilizar la actividad congresual y de espectáculos y, sobre todo, mejorar «la visibilidad» y comodidad de los espectadores; y en breve, de los asistentes a congresos de todo tipo.
Incómodas
Una escalerilla de siete peldaños parte la A3, situada junto al estanque y con capacidad para 300 personas, en dos niveles. Los espectadores que ocupan las sillas fijas ubicadas en la planta inferior se convierten casi en protagonistas de la función por su proximidad a los actores. Algunos artistas como Gabino Diego acabaron encantados por esta «interactividad», recuerda Ortuzar. «Empezó asustado, pero terminó enamorado por la cercanía con su público».
Sin embargo, el público acomodado en el graderío tenía que seguir la función en sillas móviles de plástico «algo incómodas». Evidentemente, no eran «de demasiada calidad» y, por supuesto, no estaban «a la altura» del que en 2003 fue elegido el mejor palacio de congresos del mundo. Así que Ortuzar visitó varios equipamientos y decidió que no podía elegir «cualquier cosa». No podían parecerse en nada a los asientos que ocupó, por ejemplo, cuando acudió a Barcelona a presenciar el musical ¡Mamma Mia! «Cada vez que una joven se ponía a bailar, se movía toda la fila. No parecían nuy seguras», ironiza.
Tras sacar el proyecto a concurso público, el Euskalduna se decantó por la propuesta de Ezcaray Internacional. El sistema incorpora un patio móvil de 141 butacas que se despliega a velocidad de vértigo: sólo minuto y medio. La operación se desarrolla sin sobresaltos y en medio de un absoluto silencio con sólo pulsar un botón. Y con la misma rapidez que se extienden, las filas se recogen dejando libre un espacio que se reservará para la organización de diferentes eventos, como conferencias y exposiciones.
Un panel de madera en una tonalidad similar a la que preside la sala 'ocultará' el patio móvil cuando las butacas se encuentren perfectamente replegadas y apiladas. La operatividad de este mecanismo ha supuesto un desembolso de casi 80.000 euros. Ortuzar no descarta, visto el resultado, colocar butacas retráctiles en el piso inferior de la sala. También se estudiará su instalación en los nuevos equipamientos que se habilitarán cuando se lleve a cabo la proyectada ampliación del Palacio, que el próximo año cumplirá su décimo aniversario.
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