El PSE-EE ahondó ayer en el tajo con el fin de convertirlo en herida abierta. Si el coordinador de Ezker Batua, Javier Madrazo, advirtió el sábado de que la concentración de esfuerzos del tripartito en la consulta, declarada ilegal esta última semana por el Tribunal Constitucional, genera el riesgo de que la ciudadanía no se percate de que el gabinete de Ibarretxe se dedica a otras materias legislativas y de gestión, ayer fue el líder de los socialistas vascos el que denunció abiertamente que el Gobierno vasco se encuentra «paralizado».
Patxi López, quien intervino en la clausura del congreso de las juventudes del PSE en Vitoria, señaló como principal culpable de esta inacción al propio lehendakari, que «sólo se ha dedicado a sus obsesiones identitarias particulares y no ha tenido tiempo para dedicarse a otras cosas». Según él, «Ibarretxe hace tiempo que se mantiene lejos de la realidad y de lo que piensa y quiere la sociedad vasca», por lo que propuso dar la alternativa a un autogobierno «basado en los valores de libertad y de igualdad» y en el que predomine la gestión pública.
El candidato socialista a la presidencia vasca recordó en este sentido a su joven militancia que su partido plantea un plan de choque para facilitar la emancipación del hogar y el alquiler de vivienda, asunto que precisamente el PSE ha atizado con fuerza contra el Ejecutivo autonómico, acusándole de poner en circulación por año menos viviendas en arrendamiento de las previstas. Tampoco es la primera vez que el PSE amaga con el presumible perfil bajo de la actividad del Gobierno vasco. En junio ya se quejó de la falta de cumplimiento de 35 acuerdos parlamentarios; desde un informe sobre violencia escolar hasta un estudio de ampliación de carriles-bici, «que sí son materias que interesan y preocupan al ciudadano», más allá de la consulta.
Como las tormentas que en esta época alcanzan el grado de huracán, la bronca abierta por Juan José Ibarretxe con el Gobierno de Zapatero y, más recientemenente, con el Tribunal Constitucional a causa de su convocatoria plebiscitaria en Euskadi amenaza con sembrar de daños su propio Ejecutivo, o al menos, con azotar a los partidos que lo sustentan si nadie la enfría. Más aún en vísperas de la confusa campaña de denuncia que quiere promover con sus socios y Aralar en Europa contra la prohibición del referéndum. En ese sentido, y aunque nadie espera fisuras en el apoyo, cuando menos público, al lehendakari, pueden resultar de valor las opiniones que crucen hoy los miembros del EBB del PNV sobre el fallo del Constitucional, que será «analizado en profundidad» en una reunión a mediodía en Sabin Etxea. También las ejecutivas de EA y Aralar harán lo propio en sendas asambleas esta tarde.
EB ya convocó a su consejo político el viernes y de él salió una de cal y otra de arena: la conveniencia de desarrollar una labor «pedagógica» sobre la iniciativa de Ibarretxe, pero también la advertencia a sus socios de que la consulta no puede ser la «única carta de presentación» del Gobierno vasco, pues «eclipsa otras acciones» de éste. A seis meses de que se agote oficialmente la legislatura, Madrazo alertó de que es necesario «priorizar» las políticas sociales y económicas, máxime «en momentos de crisis». El Ejecutivo tiene además otros deberes pendientes: una nada despreciable producción legislativa sin concluir cuando restan cuatro meses de actividad en el Parlamento antes de las elecciones (si éstas se celebran en marzo, la Cámara deberá disolverse en enero). Entre esas proposiciones y proyectos de ley -que podrían rebasar la decena-, algunos presentan especial dimensión ciudadana, como los referidos a los modelos lingüísticos o la ley municipal vasca.
«Que no aburra»
En cualquier caso, ahora queda por ver cómo la primera objección hecha desde el interior del tripartito encaja de aquí a finales de septiembre: en este tiempo el PNV, EA, EB y Aralar, así como el Consejo de Gobierno vasco, tienen previsto desarrollar una abrumadora actividad, con reuniones y escenificaciones públicas -a mediadios de la próxima semana y los días 19 y 23 de este mes-, para mostrar su adhesión a la demanda ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.
Es precisamente este cruce de caminos y esta aparente disparidad la que el líder del PSE-EE quiso ayer destacar y poner negro sobre blanco ante su militancia en Vitoria. Patxi López subrayó que el Ejecutivo autonómico es «incapaz de ponerse de acuerdo para gobernar, y poner los recursos e instrumentos que tiene en su mano al servicio de los ciudadanos», ya que «sólo se dedica a cuestiones como la consulta y a realizar demandas ante los tribunales europeos». Con la vista puesta en las urnas, propuso «hacer una Euskadi que no aburra con debates identitarios».
Precisamente, el presidente del PP también mostró ayer su interés por los comicios en Euskadi en una entrevista en 'Ideal', donde anunció que «la puerta está abierta» a un acuerdo entre su partido y el PSOE tras las autonómicas. «Se abren muchas posibilidades», declaró, en una línea argumental muy parecida a la del líder de los populares vascos, Antonio Basagoiti -apoyo al PSE para desalojar al lehendakari-. A juicio de Rajoy, «la democracia supone alternancia y la alternancia es buena».