La guerra de las guerras no fue tal. Fue una de esas guerras al estilo OT, de ésas en las que todo está acordado, que diría Gila. Ya lo ha reconocido uno de los 'actores', Ángel Llácer, el director de la academia del concurso televisivo 'Operación Triunfo'. «El enfrentamiento con Risto Mejide fue fruto de un guión». El otro contendiente, Risto, no ha dicho palabra, pero parece ser que se le fue la mano en el teatrillo que montaron ante las cámaras. «A él se le va el guión y va más allá de lo marcado», reconoce el arrepentido director.
Quizás por su falta de fogosidad, a Llácer no le han ofrecido repetir en la próxima edición. El espectáculo es el espectáculo. «Yo soy un espíritu libre», dice. Mientras tanto, Risto, cuanto más lejos, mejor. No vaya a ser que de las palabras pase a los hechos. Que no se sabe si lo suyo es sólo una pose por muy publicista que sea.
A pesar de los pesares, Llácer defiende los programas estilo 'Operación Triunfo'. El problema no estaría en el formato, sino en el espectáculo que organizaba el jurado con sus opiniones. La culpa, del viperino y chulesco Mejide, como siempre. Y como al director le preocupa más la evolución de los concursantes que las escabechinas verbales de Risto -¿cabe suponer que a la audiencia también?-, continúa su labor en espacios similares. «Todos los menores merecen una segunda oportunidad, ya que todos tenemos un buen fondo y uno no es malo porque quiera, sino por debilidad», dice el buen samaritano que encierra el alma de Llácer.
Es probable que Risto se esté revolviendo allí donde esté. Odia la mediocridad y lo de la buena voluntad le debe sonar a chino. Tampoco la evolución de los participantes le convence demasiado. Ingrato él, critica todo lo que se mueve. Y lo que no se mueve, también.
Prefiere ser él quien diga a los concursantes lo malos que son y que no sea el mercado el que les ponga en su sitio. Su filosofía de la vida no comulga con esa inclinación a que todo el mundo tiene que ser feliz. «Patrañas. Yo creo que todos somos una acumulación de fracasos, que son nuestra única constante, y que de vez en cuanto tenemos un éxito». Para rematar la faena, en su libro pide perdón a Mick Jagger, Elvis, Loquillo, Duncan Dhu... porque la idea de los triunfitos no era destrozar los temas originales. Casi nada. Pero ¿qué se puede esperar de un tipo que sólo se fía de sus enemigos porque son los únicos que le cuentan la verdad al no tener que quedar bien con él?
Llácer sigue en sus trece, erre que erre. Lo suyo no es la telebasura. 'Tú sí que vales', el programa en el que participa ahora, no hace ascos a nada. Tienen cabida todas las personas, desde el que hace cosas muy raras al que lo hace muy bien e incluso el que lo hace muy mal. Toda una fiesta. En el jurado, por supuesto, no está Risto. Tampoco él aceptaría. «Me lo he pasado bien -reconoce-, pero ya está bien». Dice estar harto de tanta publicidad. ¿Será verdad o será otra pose? Continuará.