Quienes cruzaron ayer el umbral del polideportivo Altzaga de Erandio retrocedieron cuatro siglos a golpe de espada. Una veintena de caballeros -y damas- medievales, perfectamente pertrechados con sus gambesones, guanteletes y brigandinas, se batían en duelo en el tercer encuentro de esgrima antigua, organizado por la Asociación vizcaína de esta disciplina (AVIEA).
Los combatientes luchaban por 'tocar' con sus armas al oponente en la cabeza o en alguna parte del tronco. Eso sí, el golpe, para ser válido, debe resultar «mortal o incapacitante»...en sentido figurado. Las espadas, de hasta dos kilos de peso, no están afiladas, pero la fuerza con la que se asestan las estocadas podría llegar a provocar lesiones al rival. No obstante, la base de este «arte» es el «respeto al contrario». Así que, por seguridad, «están prohibidos los golpes verticales y los toques en las piernas», explicaba Iván.
A diferencia de la variante deportiva de la esgrima, los 'tiradores' -como ellos se autodenominan- tienen «libertad total de movimientos». «Ellos no pueden salirse de una alfombra roja y su reglamento ha perdido la esencia de los duelos auténticos de la Edad Media. Aquí, como entonces, se trata de salir vivo e ileso, no hay tanta caballerosidad», contaba Santos Morondo. «Si uno 'toca' a su rival en el pie antes de que éste le alcance la cabeza, gana el primero, cuando en una batalla real el vencedor sería el segundo», ilustra Antonio. Lo único que comparten ambas disciplinas son las caretas, porque las armaduras «dejan los ojos al descubierto».
Los duelos pueden disputarse con espadas de mano y media, de punta y corte, dagas y broqueles, confeccionadas a medida por artesanos de Toledo. Y cada una de ellas debe «ganarse el nombre». Es decir, los caballeros no pueden bautizarlas a su antojo, sino que deben denominarlas en base a sus hazañas. Así, por ejemplo, había una conocida como la 'Cortadedos'.
Por otro lado, cada tirador debe encargarse de su propia vestimenta. Lo más habitual es «combinar» complementos de entonces, como réplicas de armaduras del siglo XV, con otros actuales. De esta forma, hay quien lleva petos policiales y rodilleras de hockey. El equipo completo puede llegar a pesar 20 kilos, casi la mitad que una armadura.
Los miembros de la asociación suelen entrenar en el centro deportivo de Erandio todos los sábados, aunque, cuando el tiempo lo permite, prefieren practicar al aire libre, en Butrón, Akarlanda o Kobetamendi. Ahora bien, deben tener cuidado. Aún no están federados y, por tanto, no tienen registradas sus armas, así que la Policía ya les ha requisado las espadas alguna vez.
Este arte vivió su época dorada entre los siglos XIII y XVII y desapareció en pos de «las armas de fuego». Tres bilbaínos crearon hace unos años AVIEA «ante la escalada de las artes marciales orientales». Su pasión les lleva incluso a investigar tratados medievales. Además, quieren dar charlas en colegios para divulgar esta modalidad histórica de la esgrima.