Juntos podrían formar una gran fábrica, o mejor un museo, pero de momento seguirán almacenados de espaldas al público. Eso sí, cambiarán de ubicación. El Gobierno vasco trasladará los fondos depositados en un pabellón de Zorrozaurre como legado del desarrollo industrial para no entorpecer las obras de rehabilitación del edificio, dentro del plan de regeneración de la zona. Ahora busca una ubicación alternativa para custodiar estos materiales, que abarcan desde calderas y máquinas de imprenta hasta un coche de bomberos.
Estas piezas formaban parte de empresas que han ido desapareciendo y que dejaron esta herencia a los vizcaínos. El proyecto del Museo de la Técnica se planteó en los años 80 y buscó su sede en el barrio baracaldés de Lutxana, pero finalmente no llegó a abrir sus puertas. La colección lleva años almacenada en el pabellón de Termoelectricidad Consonni, en Zorrozaurre, un edificio representativo de la arquitectura industrial de los 50 que por su interés se salvará del derribo.
Las naves custodian fondos divididos en diferentes secciones dedicadas a la energía térmica y eléctrica, metalurgia, máquina herramienta, vías de comunicación y artes gráficas. Motores, taladros, fresadoras, carretillas y todo tipo de objetos -como la antigua rotativa del diario 'Hierro'- han sido inventariados por el Gobierno vasco, que en alguna ocasión ha cedido parte de los materiales para su estudio o exposición «con el fin de difundir este patrimonio», explica un portavoz del Departamento de Cultura.
Una oportunidad
Su destino definitivo sigue en el aire. La reforma del edificio de Consonni impone una mudanza sin prisas, hay varios meses de plazo. A falta de elegir su emplazamiento, el Gobierno garantiza que los materiales «estarán bien protegidos», aunque continuarán encerrados. De momento «no hay un proyecto concreto de museo», añaden las mismas fuentes. La Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP) elaboró un anteproyecto, financiado por el propio Gobierno vasco y la Diputación, con sede en el edificio de Molinos Vascos en Zorroza, que tampoco llegó a realizarse. Los expertos consideran que la regeneración de Zorrozaurre es una buena oportunidad para sacar a la luz este patrimonio. «Estamos muy preocupados porque no sabemos qué va a pasar. Ésta es una apuesta de la asociación desde hace veinte años», afirma la historiadora Ainara Martínez.