Más de un tercio de los jóvenes españoles de entre 25 y 34 años no tiene Bachillerato ni estudios de Formación Profesional. El informe 'Panorama de la Educación 2008' sitúa a España a la cola de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) -los treinta más desarrollados del mundo- en el nivel de formación alcanzado por sus habitantes. En algunos indicadores, como el de población que cuenta con algún título por encima de las enseñanzas obligatorias -que se completan hasta los 16 años-, sólo supera a estados como Portugal o México.
El sistema educativo español suspende a todas luces. Si entre los jóvenes con estudios de FP y Bachillerato se sitúa catorce puntos por debajo de la media de la OCDE, en el tramo de edad de los 25 a los 64 años los porcentajes caen en picado. La mitad de la población adulta únicamente ha completado la enseñanza obligatoria, mientras que en la OCDE el 70% de los ciudadanos continúa con sus estudios al acabar la Secundaria. El ranking en formación de la población lo lideran Estados Unidos, Finlandia, Suecia y Francia, que casi doblan a España en la proporción de habitantes con títulos postobligatorios.
«Necesita mejorar»
La secretaria de Estado de Educación y Formación, Eva Almunia, que presentó ayer el informe en Madrid, reconoció que no se había superado este examen internacional. «España necesita mejorar. Hay que ser críticos» porque «queda mucho por hacer», admitió. Sin embargo, subrayó que se ha «avanzado mucho en los últimos años» en el nivel de formación.
De hecho, las cifras son más positivas cuanto más joven es el grupo de población que se analiza. Si se tiene en cuenta la edad habitual para aprobar Bachillerato o FP de grado medio, el 72% de los jóvenes de 17 y 18 años lograron alguna de esas dos titulaciones en 2006. Eso sí, aún por debajo de la media de la OCDE, (83%), y de los países de la Unión Europea, (86%). España llega a igualar al resto de naciones desarrolladas y supera incluso el listón europeo en titulados en Bachillerato a los 18 años. La Unión Europea se ha fijado el objetivo de incrementar hasta el 85% en 2010 el porcentaje de población entre 20 y 24 años que se gradúa al menos en Bachillerato o FP.
El informe, que compara las políticas y los avances en formación que se han producido en 30 países en la última década, revela que el panorama es más positivo en los estudios superiores. España está, incluso, por encima de la media europea en porcentaje de universitarios. Casi uno de cada cuatro jóvenes de entre 25 y 34 años tiene una carrera, seis y nueve puntos por encima de la media de la OCDE y la Unión Europea, respectivamente. Este porcentaje, eso sí, se ha estancado desde 2004, alimentado por la caída demográfica y el aumento de la inmigración, según señala el informe. Sólo Irlanda y Corea del Sur han evolucionado mejor que España en enseñanzas superiores.
Las universidades no han conseguido, sin embargo, encontrar la fórmula para atraer a estudiantes extranjeros: sólo el 1,6% de alumnos procedentes de otros países estaban matriculados en centros españoles en 2006, cuando la media de las naciones desarrolladas supera el 6%.
El trabajo de la OCDE descubre un agujero en la Formación Profesional. Sólo un 35% de la población entre 17 y 18 años ha completado algún ciclo profesional, frente al 51% de la Unión Europea o los diez puntos más en los que se sitúa el listón de la OCDE. Almunia se detuvo ayer en ese dato. La secretaria de Estado de Educación citó la brecha que hay entre el número de universitarios y el de titulados profesionales. «Hacen falta más jóvenes para la FP, unos estudios que siguen estando desprestigiados y que queremos dignificar», añadió.
A la cola en gasto
El documento repasa el gasto en Educación de cada país. España también está a la cola. El Gobierno español invierte cerca del 4,6% del presupuesto: 1,2 puntos menos que la media europea. Dicho porcentaje es parecido al del año 2000 (4,8%).
El dinero que se dedica por alumno es de poco más de 5.000 euros al año, cuando los países desarrollados se gastan una media de 7.000. Una de la claves de esta diferencia es la fuerte inversión privada que realizan algunos países occidentales en Educación, cuando en España más del 80% de los centros escolares son de titularidad pública y están gestionados por las comunidades autónomas, competentes de esta materia.