
Los puentes de la N-1, a la salida de Portal de Foronda, inundados tras desbordarse el Zadorra. / IOSU ONANDIA
La capital alavesa y los pueblos que integran el municipio encaran la llegada de la nueva temporada de lluvias y de nieve con una indisimulada y peligrosa vulnerabilidad a su cara más perniciosa, las riadas. Siete años después de que el Ayuntamiento aprobara un plan especial de defensa de las inundaciones del Zadorra, Vitoria sólo ha visto ejecutar el primer tramo de los cuatro previstos. Dicho de otro modo, de los 6.900 metros en los que se preveía actuar, únicamente se ha intervenido hasta la fecha en 1.300.
La iniciativa municipal para poner coto a las crecidas del Zadorra, aprobada en abril de 2001 -durante el primer mandato del anterior equipo de gobierno, del PP-, consistía en desdoblar el río. Es decir, en construir otro cauce alternativo para aligerar el caudal en momentos de crecidas y, a la vez, habilitar zonas anegables. Esta intervención se llevaría a cabo en tramos discontinuos desde el pueblo de Durana, al norte de la capital, hasta la depuradora de Crispijana, al Oeste.
Sin embargo, estos trabajos quedaron congelados tras la inauguración de la primera fase, la que afecta a los 1.300 metros de cauce que enlazan Durana con el puente de la autovía que circunda la ciudad al Norte. La intervención dejaba el polígono de Betoño más o menos a salvo del envite de futuros desembalses.
Ocurrió en 2005. Dos años antes, la ciudad y los pueblos de su entorno afrontaban las peores inundaciones de las últimas dos décadas. Dieciséis carreteras quedaron cortadas -entre ellas el acceso a la autovía de Bilbao- y quince localidades aisladas. Entre ellas, Gamarra, Betoño y Asteguieta.
Tras cortar la cinta inaugural de la primera fase del plan contra las riadas, el Gobierno central -que financió la mayor parte de la obra- se comprometió a respaldar fases sucesivas. El Ejecutivo vasco, por su parte, también expresó su intención de hacer una importante aportación económica.
De Gamarra a Crispijana
Sus respectivas palabras se plasmaron en un borrador de convenio suscrito en 2005 que recogía, incluso, la aportación concreta que haría cada institución. Así, en las dos siguientes actuaciones, que afectarían al tramo que discurre entre Gamarra Mayor y Yurre, y que están ya proyectadas y presupuestadas, Madrid sufragaría el 50%; el Gabinete Ibarretxe, el 35%; y, por último, el Ayuntamiento de Vitoria apoquinaría el 15%.
Pero la doble promesa no pasó de ahí. Los intentos del anterior alcalde, el popular Alfonso Alonso, por firmar ese acuerdo y hacerlo oficial no surtieron ningún efecto. Tampoco ahora su sucesor, el socialista Patxi Lazcoz, ha logrado en su primer año de gestión traducir el compromiso en dinero sobre la mesa.
Así las cosas, queda pendiente, por un lado, la doble canalización del Zadorra entre Gamarra Mayor y el puente de Abetxuko. En total, 1.900 metros. La intervención se valoró en su día en cerca de 2,2 millones de euros.
En marcha la cuarta fase
Y, por otro, su continuación a lo largo de 1.300 metros desde ese punto hasta Yurre. Estos trabajos conllevarían la sustitución de los dos puentes sobre el Zadorra que se encuentran al término de Portal de Foronda -para salir por la autovía hacia la capital vizcaína y acceder a la alavesa desde allí-, y que en más de una ocasión han quedado impracticables por las crecidas del río. La complejidad técnica de estos trabajos dispara el coste hasta cerca de los 9 millones de euros.
Pese a que estos proyectos carecen por el momento de financiación y, por tanto, de fecha de inicio, el Centro de Estudios Ambientales (CEA) trabaja ya en la cuarta fase. Se trata de la más larga, con 2.400 metros. Arranca en Gobeo y finaliza en la depuradora de Crispijana. Técnicos de este organismo dependiente del Departamento municipal de Medio Ambiente ultiman la redacción de las bases del concurso para la adjudicación, antes de que finalice este año, del proyecto de obra.
«Aunque, una vez ejecutado por completo, el plan contra las riadas no eliminará por completo el riesgo de inundaciones, sus efectos serán muy positivos. No hay más que ver cómo el polígono de Betoño ha logrado salir indemne de las crecidas desde que se intervino entre Durana y Gamarra. Sin embargo, zonas como Arriaga, Lakua o Ali no cuentan por el momento con ninguna protección», advierten técnicos del CEA.