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Vizcaya

tiroteo en abando

Los padres del vigilante se desplazaron desde Huelva al saber que César estaba herido

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«Nuestro hijo recibió dos tiros, pero esquivó otras dos balas»
Compañeros del herido se interesan por su estado después del tiroteo. / LUIS CALABOR
César C., de 36 años, el vigilante de seguridad de la empresa LPM que se enfrentó a un escolta el pasado viernes en la estación de Abando, recibió dos balazos: uno en la pierna izquierda, con orificios de entrada y salida, y otro -el más grave- que le penetró por el hombro mientras caía al suelo y, tras rozar un pulmón, quedó alojado en un costado hasta que le fue extraído. Sigue ingresado en el hospital de Basurto, donde se recupera favorablemente.
Sus padres, Luis y Manoli, naturales de Huelva, emprendieron viaje en coche hacia Bilbao en cuanto se enteraron por teléfono de que a su hijo «le habían dado dos tiros». César, que lleva 14 años en el mundo de la seguridad, tiene dos hermanos y novia.
«Nuestro hijo recibió dos tiros, pero esquivó otras dos balas; casi no lo cuenta». Muy afectado, el matrimonio sabe lo que les ha contado su hijo. «Dice que lo tuvo encañonado (al escolta), y que no disparó; estaba rodeado de criaturas». Según su versión, dos escoltas de un concejal del PP de Portugalete se rieron de él. «Tengamos la fiesta en paz», les dijo. «Se mete en los conflictos para poner paz» y porque «se gana la vida imponiendo el orden», defiende su familia. Cuando bajaba las escaleras mecánicas, uno de los guardaespaldas sacó su pistola y la montó. En las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad se aprecia que ambos hicieron varios amagos de sacar el arma antes de apuntarse.
Según el relato de César, el escolta se colocó entre varias personas que estaban en la terraza de un restaurante cercano al andén, donde se encontraba sentado su protegido, y desde ahí le empezó a disparar. El vigilante apretó el gatillo en una ocasión mientras caía al suelo, por lo que cree que su munición -38 milímetros parabelum, que abre un gran agujero- debió impactar en el techo. En total, según los testigos, se efectuaron seis disparos, de los que dos alcanzaron al uniformado, un tercero a un viandante en un brazo, y las otras fueron balas perdidas.
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