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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Política

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Una leve marca de carmín en el cuello derecho de su inmaculada camisa blanca delataba que ayer fue día de recibimientos para Arnaldo Otegi. Sonriente, comedido en sus expresiones y algo más delgado, el que fuera líder de Batasuna abandonó sobre las 7.30 horas la cárcel guipuzcoana de Martutene, tras cumplir la condena de quince meses que le había impuesto la Audiencia Nacional por un delito de enaltecimiento del terrorismo.
A las puertas de la prisión le aguardaban más de medio centenar de personas, entre familiares, simpatizantes, amigos y representantes de la izquierda abertzale, muchos de ellos 'históricos de la vieja guardia'. Otegi repartió efusivos saludos entre los suyos, aparentemente ajeno a las numerosas cámaras que le seguían de cerca entre gritos de ánimo de los congregados y consignas a favor de la amnistía. Incluso, hizo un alto para 'posar', demostrando las tablas adquiridas durante los 10 años que ha sido la cabeza más visible de EH, luego de Batasuna.
De espaldas a la puerta enrejada del centro penitenciario, realizó unas breves declaraciones en compañía de la abogada Jone Goirizelaia, quien también el 2 de agosto acompañó a Iñaki de Juana Chaos en su salida del penal de Aranjuez. A diferencia del gesto avinagrado con el que el ex jefe del 'comando Madrid' dejó la cárcel, Otegi salió alegre, con el brazo por encima del hombro de Goirizelaia y en compañía de su mujer, hijos -chico y chica- y padres.
No ocultó un gesto de sorpresa por la expectación que había creado su excarcelación, aunque no se sabe si por la cantidad de medios de comunicación presentes o de seguidores, tras haber purgado un año y tres meses en la cárcel guipuzcoana de Martutene en los que la izquierda radical no le ha rendido tributo oficial alguno. En ese período ha sido visitado por Rafa Díez, José Elorrieta y Xabier Arzalluz, entre otros.
Ya fuera, Otegi lanzó dos mensajes que parecían medidos de antemano, sin cartas leídas por otros como ocurrió con el homenaje rendido a De Juana que le ha costado una citación judicial. Se solidarizó con «los compañeros presos en ésta y otras cárceles», a quienes envió un «abrazo personal», y con «las centenares de familias que se desplazan a las prisiones», en alusión a la política de dispersión de reclusos de ETA.
Opinión «personal»
Como opinión «personal», el ex miembro de la mesa nacional volvió a reivindicar «el diálogo y la negociación». Esta proclama fue uno de sus mensajes más reiterados durante las dos treguas establecidas por la organización terrorista con Lizarra y el proceso de paz de Zapatero, a la postre fracasadas por la vuelta de ETA a la violencia. Eran tiempos en los que ejercía de portavoz de referencia de la izquierda abertzale, con un cierto carisma y peso político que le llevaron a encadenar en 2006 reuniones con el lehendakari y la plana mayor del PSE-EE. Con los socialistas, primero en un hotel de San Sebastián. Después, y junto a la cúpula del PNV, en el Santuario de Loyola.
Pasado ese tiempo, Otegi dijo ayer que las cosas no han cambiado a su modo de ver. «Hace 15 meses que entré en Martutene. Y hace muchísimos años, por desgracia, que hay un problema político de fondo sin resolver en este país. Y yo considero personalmente que sólo se resolverá a través del diálogo y la negociación», insistió. El ex mahikide reclamó «un escenario de paz y democracia» que permita a Euskadi «decidir su futuro y, al mismo tiempo, dentro de ese proceso, que salgan los presos». Los concentrados cantaban el 'Eusko Gudariak'. También se lanzaron algunos cohetes pirotécnicos como salvas de honor. Sonaba el txistu y el tamboril de fondo. Pese a la parafernalia, parecía más una reunión de amigos de Otegi.
No hubo tiempo para preguntas ni más respuestas en esta rueda de prensa improvisada. Únicamente, contestó con un lacónico «on verra» -en francés, «ya se verá»- sobre su eventual papel político a partir de ahora. Quien fuera la cara visible de Batasuna en los últimos procesos negociadores no reveló si aspira a la discreción o al regreso a la primera línea, en un momento en el que toda la mesa nacional está encarcelada y compañeros suyos de bancada en el Parlamento, casos de Josu Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', y Jon Salaberria, están en la clandestinidad en las filas de ETA.
Al parecer, Arnaldo Otegi habría solicitado permiso para pasar unos días de vacaciones en Italia, petición cuestionada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, que exige que se le controle de cerca por miedo a que huya de España. En Elgoibar, su localidad natal, que estos días celebra sus fiestas, colgaba una pancarta con el lema 'Arnaldo, ongi etorri'. A su llegada desde Martutene, el ex líder de Batasuna dio un breve paseo por las calles próximas a su domicilio y se entretuvo en saludar a varios vecinos. Luego, entró en su casa, entre los apretones de manos y los abrazos de sus conocidos. La izquierda abertzale tiene previsto brindarle un acto de bienvenida la próxima semana en Elgoibar, según informó la edición digital del diario 'Gara'.
Tanto durante su excarcelación como en su paseo por los alrededores de su casa, Otegi no sólo moduló sus declaraciones públicas, también los gestos. No hubo puño en alto ni siquiera cuando se despidió desde la calle de compañeros al otro lado de las rejas.
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