Se hace difícil imaginar un torneo de ajedrez con más y mejores ingredientes. La final del Masters del Grand Slam, que comienza mañana en Bilbao y se prolongará hasta el próximo día 13, está llamada a hacer historia en un deporte milenario tanto por la calidad de sus participantes -seis de los ocho mejores jugadores del mundo- como por el escenario elegido para las partidas o las normas de puntuación de éstas. «No es ninguna bilbainada decir que este torneo puede convertirse en una referencia a nivel mundial», asegura Andoni Madariaga, uno de los responsables de la organización.
El gran reclamo, sin duda, son las grandes estrellas que medirán sus fuerzas en una competición a doble vuelta. 'Vishy' Anand, Levon Aronian, Vasili Ivanchuk, Magnus Carlsen, Veselin Topalov y Teimour Radyabov jugarán todos contra todos, una vez con blancas y otra con negras. El espectáculo, el fuego en los tableros que diría Alexei Shirov, está garantizado. Hablamos de los tres primeros jugadores del ranking mundial (Anand, Ivanchuk y Carlsen, por este orden), del quinto (Topalov), del sexto (Radyabov) y del octavo (Aronian). La calidad concentrada es tanta que la final del Masters, una competición creada a imagen y semejanza de la que existe en el tenis para que en ella se enfrenten los ganadores de los tres torneos del Grand Slam (Morelia-Linares, Wijk ann Zee y Sofía) más tres invitados elegidos entre la élite, será el primer torneo de la historia del ajedrez que alcanza una categoría de 22. (Este registro se alcanza haciendo una media aritmética con la suma de los puntos ELO de todos los participantes).
A por todas
Cada uno de estos grandes maestros llega a Bilbao con un propósito personal que va mucho más allá de ganar la primera edición de un torneo que repartirá 400.000 euros en premios. 'Vishy' Anand, número 1 mundial y vencedor en Morelia-Linares, quiere defender su primer puesto en el ranking y preparar su combate por el título mundial contra Vladimir Kramnik, que disputará el próximo mes de octubre. El gran Vasili Ivanchuk vive una segunda juventud a sus cuarenta años y sabe que tiene cerca el número 1. Topalov, por su parte, sigue afanoso en su empeño de reverdecer laureles tras dos temporadas de bajón a raiz de su título mundial. Después de tantos años jugando en Bilbao, nadie duda de que el búlgaro será el jugador local del torneo. En cuanto a Radyabov y Aronian, vencedor en Wijk aan Zee, su objetivo no puede ser otro que proseguir su escalada hacia los primeros puestos.
Queda hablar de Magnus Carlsen, uno de los grandes atractivos de esta final del Masters de Bilbao. De las tres plazas de invitados que estaban previstas en el torneo era evidente que una de ellas iba a ser para este genio noruego que lleva camino de batir todos los récords. Segundo en Morelia-Linares y Wijk aan Zee, Carlsen es actualmente el número tres del mundo y su distancia respecto a Anand es lo suficientemente corta como para que, de hacer un gran torneo en Bilbao, pudiese alcanzar el número 1 y convertirse, a sus 17 años, en el ajedrecista más joven de la historia en lograr esa meta. «Destrozaría en cinco años el récord de Kasparov, que fue número 1 a los 22 años!», apunta el periodista Leontxo García, un defensor convencido del revolucionario sistema de puntuación que tendrán las partidas de Bilbao, donde la victoria se premiará por primera vez con tres puntos y las tablas con uno. «Los jugadores van a buscar la victoria con más ahínco y eso debe traducirse en un juego más ofensivo. Las tablas, además, tendrán que ser ratificadas por los árbitros. No valdrá con que las acuerden los jugadores», explica.
El escenario
A la calidad del juego hay que añadir la espectacularidad del revolucionario escenario elegido para el evento. El Masters se jugará dentro de una urna de cristal de 64 metros cuadrados, dotada de un perfecto aislamiento acústico y térmico, que se instalará en el centro de la Plaza Nueva bilbaína. Nunca se había realizado un montaje semejante. El sistema de urna se utilizó por primera vez en Vitoria el pasado año y la idea se adaptó también en el torneo de Sofía. En ambos casos, sin embargo, la instalación se habilitó en el salón de un hotel. Esta será la primera vez en que se coloca al aire libre y en el mundillo ajedrecístico existe una gran expectación por comprobar cómo resulta la experiencia.
En principio, todo está ideado para que los jugadores puedan desarrollar su juego sin ninguna complicación ni distracción. Fabricada por una empresa de Linares, la urna es desmontable y transportable. En su interior habrá una temperatura de 25 grados y la iluminación será la misma que la de la salas de dibujo, es decir, estará concebida para eliminar todas las sombras, incluso las que puedan proyectar las piezas del tablero. Como los grandes maestros no podrán salir de la gran urna durante las partidas, ésta dispondrá de una amplia sala de descanso y de servicios químicos.
«Estamos convencidos de que los jugadores se van a sentir muy cómodos», comenta Andoni Madariaga, que no puede ocultar su ilusión por convertir durante unos días la Plaza Nueva de Bilbao en el epicentro del ajedrez mundial. «Va a ser muy bonito y el ambiente será formidable. No tengo ninguna duda. Las partidas podrán seguirse en una carpa con comentarios de expertos y vamos a organizar muchas actividades paralelas: un torneo de resolución de problemas, un campeonato de partidas rápidas para aficionados, actividades infantiles... Desde el primer momento, nuestra idea ha sido sacar el ajedrez a la calle, socializarlo. Y creo que esta es la mejor manera de conseguirlo».