La proyectada separación de los restos mortales del cardenal británico John Henry Newman (1801-1891) de los de otro sacerdote y fiel compañero, junto al cual quiso yacer para siempre, ha suscitado una fuerte polémica en el Reino Unido por las acusaciones del movimiento gay al Vaticano por supuesta homofobia.
Algunos activistas de ese movimiento acusan a la Iglesia de Roma de intentar ocultar las verdaderas tendencias sexuales del cardenal al ordenar la exhumación del cadáver y su traslado a otro sarcófago, como parte del futuro proceso de beatificación.
Newman, que fundó el oratorio de Birmingham en 1848, está enterrado en un pequeño cementerio en la localidad de Rednal, en el condado de Worcestershire (centro de Inglaterra), junto al que fue su amigo íntimo, el padre Ambrose St John. Poco antes de morir, el cardenal escribió: «Deseo de todo corazón ser enterrado en la tumba del padre Ambrose St John. Es mi última e imperativa voluntad». Que se respetó, por lo que ambos religiosos comparten una tumba con una leyenda en latín cuya traducción reza así: «Desde las sombras y las apariencias a la verdad».
Algunos activistas homosexuales han querido ver en esa historia el equivalente del moderno 'salir del armario'.
Según el padre Paul Chavasse, preboste del oratorio de Birmingham, el traslado de los restos ha sido solicitado por el Vaticano, que investiga actualmente dos supuestas curaciones milagrosas en Estados Unidos. La exhumación prevista de los restos será, explicó Chavasse, un acontecimiento privado, aunque su traslado a un nuevo sarcófago será una ceremonia pública.
Se cree que el papa Benedicto XVI decretará a finales de año la beatificación del cardenal y que la ceremonia correspondiente se celebrará en Roma la próxima primavera.
«Robo y profanación»
El Ministerio británico de Justicia ha autorizado la exhumación de los restos, que serían trasladados a un sarcófago situado frente al altar de Todos los Santos en el citado oratorio.
Esos planes vaticanos han indignado al conocido activista de los derechos de los homosexuales Peter Tatchell, quien, en declaraciones al diario 'The Independent', acusó al Vaticano de «robo de cadáver y de profanación». Según Tatchell, tal decisión «viola el reiterado deseo de Newman de ser enterrado para la eternidad junto a su compañero de toda la vida Ambrose St John».
«Llevan juntos más de cien años y el Vaticano quiere perturbar esa paz para encubrir el hecho de que el cardenal Newman amaba a un hombre. Es una traición vergonzosa e indecorosa de Newman por parte de una Iglesia Católica que odia a los gays».
Los católicos califican, sin embargo, de absurdos los planteamientos de Tatchell. Así, Austen Ivereigh, ex asesor del cardenal primado de Inglaterra y Gales, declaró que la exhumación del cadáver es simplemente parte del «viaje hacia la canonización». Ivereigh reconoció que Newman comparó, al morir su amigo St John, el dolor que sentía al de un marido que pierde a su esposa, pero con eso no quiso decir, en su opinión, que la relación entre ambos pudiese parangonarse a la convivencia matrimonial entre gays.