Adam Sandler (Nueva York, 1966) la ha armado con 'Zohan, licencia para peinar', una disparatada comedia que se ríe del conflicto de Oriente Próximo, pero que no ha hecho mucha gracia en los países árabes, donde han prohibido su proyección. El actor encarna a un peculiar agente secreto del Mossad, que abandona Israel para cumplir su sueño de ser peluquero. Finge su muerte y se traslada a Nueva York, donde sus enemigos acaban dando con él.
Con 'cameos' de Mariah Carey y John McEnroe, la cinta ha sido vista por más de 200.000 espectadores en Israel. «Aunque se ríe de los israelíes, el Ministerio de Turismo debería pagarles por la promoción que hacen del país», asegura un crítico de Tel Aviv. Los países árabes no opinan igual. Egipto, Líbano y Emiratos Árabes la han prohibido, y la distribuidora en Oriente Próximo prevé que el resto de países también la censurarán. Los palestinos, por su parte, la consideran racista.
Sandler, criado como judío en la vida real, aprovecha cualquier escena para hacer chistes sobre los árabes, incluyendo burlas sobre el supuesto antisemitismo de Mel Gibson. 'Zohan, licencia para peinar' llega hoy a las pantallas españolas.
-El filme incluye muchas referencias judías y símbolos religiosos.
-El humor es inherente al judaísmo. Crecí en una casa donde todo el mundo disfrutaba con el humor. Además, tengo muchos amigos judíos que son muy divertidos. Utilizamos nuestra cultura como fuente de inspiración.
-Durante los primeros veinte minutos, las escenas de Tel-Aviv proyectan una imagen muy particular de la ciudad.
-Fueron las secuencias que más disfruté. Quería que la ciudad se viera viva, divertida, soleada. El director, Dennis Dugan, ha hecho una película maravillosa. A Dugan le encanta gastar bromas a todos los actores. Es un placer trabajar con él. En Israel la película es un éxito, pero en los países árabes está prohibida. Les ha molestado. Aunque no lo entiendo. Al final queda claro que lo mejor para todos sería vivir sin violencia. Es un canto a la paz.
-¿Por qué cree entonces que la han prohibido?
-No lo sé. En Israel está siendo un éxito. Todos mis amigos me han llamado para decirme que los cines están abarrotados.
-Su humor peca en ocasiones de ofensivo.
-Sí, pero no es algo que yo vaya buscando con esa intención. En algunas escenas el público calla en vez de reírse. Eso quiere decir que has ido demasiado lejos, que has podido meter la pata. No lo hicimos con mala fe. Los guiones están muy pensados. No queremos defraudar al público. Y digo más: si alguien se me acerca diciéndome que se ofendió por algo que hice o dije, le escucho y me disculpo.
-Llevaba pensando en hacer 'Zohan' desde hace una década.
-Cuando era adolescente oía historias sobre el ejército de Israel en un país rodeado por otros países que quieren que desaparezca. Ser un jovencito judío me llenaba de orgullo. Me pareció muy divertida la idea de un soldado israelí guerrero, pero sin ningún tipo de miedo. Un soldado que escondiera un secreto, el sueño de hacer algo diferente. Siempre que hablaba de este proyecto imaginaba a Charles Bronson en 'El justiciero de la ciudad'.
Lado femenino
-¿Ha tenido problemas alguna vez con su familia por salir con una chica que no fuese judía?
-Por ese motivo, nunca. Los he tenido porque soy un psicótico. La religión de mis novias ha estado al margen. Ahora estoy casado con una mujer judía, tengo un hijo judío y mis padres parecen muy felices.
-¿Se parece en algo a Zohan?
-En nada. Yo me esfuerzo en ser tan duro como Zohan, pero no lo consigo, quizá haya que atribuirlo a mi sensibilidad, a mi lado femenino. Es cierto que soy un tipo sensible. Siempre escucho los consejos de mi familia. La verdad, no sé si es mi lado femenino o mi lado blando.
-En los últimos tiempos produce más que protagoniza. ¿Ya no disfruta tanto con el oficio de actor?
-Sí, disfruto de la actuación. Pero lo bueno de producir una película es que, además, consigo que los estudios presten dinero a mis amigos.
-Aparece desnudo en bastantes escenas. ¿Hubo algún entrenamiento especial para mantener el trasero en forma?
-El trasero es un músculo diferente. Tiene mente propia, ja, ja. Yo tenía que mantenerlo firme. Caminaba por la habitación una hora y cuarenta minutos al día para tratar de conseguir cierta firmeza.
-¿También le obsesiona su pelo?
-No es algo que me preocupe. Confío en mi peluquero. Sé que estoy en buenas manos cuando voy a verle.
-Su próximo filme está dedicado a la familia.
-Sí, estoy rodando 'Bedtime Stories' con Adam Shankman, una historia fantástica. Estoy tratando de hacer una película divertida y sorprendente, dirigida a los niños. A ver si me sale.