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CARTAS AL DIRECTOR

16.08.08 -

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El ministro de Justicia, señor Bermejo, anda preocupado en garantizar a los españoles una muerte digna. Lo que este señor no sabe -o no quiere saber- es que los españoles preferimos que se nos garantice una vida digna en lugar de una muerte digna. Mientras nuestros mayores reciben unas pensiones misérrimas, nuestras viudas, a las que el Estado roba el 60% de su pensión, se encuentran entre las más pobres de Europa, nuestro ministro está más preocupado en garantizarnos una muerte digna.
Señor Bermejo, deje de preocuparse por mi muerte y preocúpese de que con mis impuestos se me garanticen mis derechos de contribuyente. Tenga por seguro que el día de mi muerte tendré a mi lado a una esposa que supo entender aquello de 'hasta que la muerte nos separe', unos hijos a los que habré educado en los valores y principios que ustedes tanto desprecian y con suerte unos nietos que habrán aprendido que el lugar ideal para los abuelos es el hogar familiar y no las frías residencias de ancianos.
Si de lo que se trata es de ahorrarse mi pensión, no se preocupe, hace años que no cuento con ella, para eso se están pegando ustedes los políticos una vida de reyes a costa de nuestros impuestos. Y si lo que le preocupa es que nuestros ancianos ocupen camas en la Seguridad Social, tampoco se preocupe, cada vez somos más los que nos vemos obligados a acudir a la sanidad privada por su mala gestión de la pública.
Déjese de historias y preocúpese en problemas reales, en que nadie tenga que desatender a sus familias por falta de medios, que ninguna persona muera sola y desatendida, que nadie olvide la sensación de ser querido y valorado. Cumpla con su función de legislador público y déjese de 'chucherías políticas'.
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