La viabilidad de la reforma de los modelos lingüísticos elaborada por el Departamento de Educación, en la que se establece que todos los colegios públicos y concertados están obligados a impartir en euskera al menos el 60% de las asignaturas, pende de un hilo. Las reticencias mostradas por la mayoría de las fuerzas políticas -incluido el PNV- y algunos sindicatos tras conocer la propuesta, desvelada por EL CORREO, no son las únicas voces críticas con la iniciativa. La Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, que agrupa a más de 2.000 padres de todo el País Vasco, también rechaza la iniciativa impulsada por la consejería de Eusko Alkartasuna al entender que «vulnera» el derecho de las familias a decidir el idioma en el que estudian sus hijos. «No se puede imponer un modelo único», señaló la vicepresidenta de la asociación, María Aldecoa. «Al contrario, el Gobierno vasco tiene que dar facilidades para que los niños puedan escolarizarse en cualquiera de las dos lenguas oficiales»,
Miembros de la plataforma insistieron ayer en que uno de los «mayores problemas» a los que se enfrenta el sistema educativo vasco es que el anteproyecto «ya se está aplicando ante el miedo de los colegios a quedarse sin las subvenciones» concedidas por el Ejecutivo autónomo a los que ofertan el modelo íntegro en euskera. «Son muchos los centros, tanto públicos como subvencionados, que ya han eliminado el castellano de las aulas, pese a tener demanda suficiente para impartir el modelo A, con el fin de no perder las ayudas económicas», denunció Aldecoa. El Sagrado Corazón o Marianistas de Vitoria son algunos ejemplos.
«Propuesta trampa»
«Al final esto es una competición para ver quién se queda con el dinero de las ayudas, sobre todo en el caso de los concertados», resumió la vicepresidenta de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística. En este sentido, la agrupación acusó a Kristau Eskola, la patronal de las escuelas religiosas, de «vender a nuestros hijos a cambio de subvenciones». Un portavoz de los centros cristianos se negó a hacer declaraciones «hasta tener el proyecto por escrito».
La reforma, que acaba con el actual sistema de modelos, deja autonomía a los colegios para decidir en qué idioma oficial o extranjero imparten el 40% de las asignaturas. En cualquier caso, se trata de una autonomía relativa. Por primera vez, las escuelas tendrán que rendir cuentas a Educación sobre los resultados lingüísticos de sus alumnos. El departamento dirigido por Tontxu Campos examinará a los escolares en cuarto y sexto de Primaria, y en segundo y cuarto de Secundaria, para comprobar si alcanzan el nivel de euskera exigido, que se concretará en un reglamento. En caso de que los alumnos no superen la prueba, «el centro se verá obligado a cambiar el programa y dedicar más tiempo» a la lengua vasca.
En Primaria, el mínimo que establece el anteproyecto es «conocer y utilizar de manera apropiada las dos lenguas oficiales y desarrollar hábitos de lectura». En Secundaria, los estudiantes tendrán que ser capaces de «comprender y expresarse correctamente a nivel oral y escrito, elaborar textos y mensajes complejos e iniciarse en el estudio de la literatura». La reforma lingüística fija el euskera como la «lengua propia» del ámbito educativo. Por tanto, los centros deberán hacer de ella el «vehículo de expresión normal y preferente en todas sus actividades»
A juicio de María Aldecoa, el borrador elaborado por Educación es una «propuesta trampa». En este sentido, coincide con el argumento esgrimido por los partidos de la oposición al entender que los colegios se verán «obligados» a dar todas las clases en euskera para poder superar los niveles lingüísticos requeridos por el departamento de Tontxu Campos, «lo que eliminaría al castellano de la enseñanza y convertiría el inglés en un idioma residual».
Las recientes evaluaciones realizadas por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación (IVEI) demuestran que sólo dos tercios de los alumnos de las ikastolas superan el nivel de euskera que inicialmente se había planteado reclamar el departamento: el B2, equivalente al 'first' en inglés. El borrador deja abierto extremo. En cualquier caso, el grado de conocimiento de la lengua vasca que plantea genéricamente como objetivo obligaría a una gran mayoría de los centros concertados y públicos a optar por un sistema de inmersión en ese idioma. De hecho, el Consejo Escolar de Euskadi ya advirtió de que sólo escolares de familias y zonas euskaldunes serían capaces de superar las pruebas a las que serán sometidos y recomendó que las metas sean diferentes para los niños de áreas castellanoparlantes,.
«El sistema trilingüe, flexible y con autonomía para los centros que nos quieren vender Educación es una mentira», subrayó la portavoz de la plataforma.