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La Diputación prevé ingresar este año unos 20 millones de euros en concepto de embargos. Las arcas forales recibirán de los contribuyentes forzosos una cantidad de dinero parecida a la recaudada por los mismos motivos durante todo el pasado año, cuando se ejecutaron 41.486 actuaciones de estas características contra ciudadanos que, consciente o inconscientemente, esquivan el pago de sus multas o deudas tributarias.
Según fuentes del Departamento foral de Hacienda, las incautaciones aprobadas hasta el momento son «similares» a las ejecutadas durante el mismo periodo del 2007. No existe un balance que contabilice «día a día» este tipo de requisas administrativas. Pero las previsiones que maneja el área de Recaudación contemplan, por ahora, más de 40.000 actuaciones para este ejercicio.
Los embargos se producen cuando un contribuyente no paga sus impuestos de forma voluntaria. La Administración también retiene dinero directamente de la cuenta corriente a los conductores que se resisten a pagar las multas impuestas por el Gobierno vasco. Los conductores han conformado durante los últimos años el colectivo más numeroso entre los afectados por estas disposiciones. En el año 2005, de hecho, sumaron casi la mitad del total de embargos que lleva a cabo el Departamento de Hacienda.
Los embargos, no obstante, son el último paso que adoptan las autoridades. En estos casos se suelen dar «facilidades» antes de proceder a la confiscación. En este sentido, si la cantidad que se adeuda a la Administración es inferior a los 7.000 euros se puede conseguir un aplazamiento. En otras situaciones también se puede conseguir una suspensión mediante la presentación de garantías.
Avisos programados
Las notificaciones de estas características se realizan de forma «programada» para no «atascar» las oficinas de atención al público ni el reparto de correos, según explican fuentes de la Diputación. Cuando no se pueden comunicar personalmente -al no localizarse a los deudores o al haberlo intentado en dos ocasiones, entre otros motivos- estos avisos terminan apareciendo en el Boletín Oficial de Vizcaya. En este caso, 15 días después de la publicación las autoridades dan por producida la notificación al afectado. Y un tiempo después se ejecuta finalmente el embargo.
De la misma forma que hay distintos motivos por los que se desencadenan este tipo de actuaciones públicas, Hacienda también practica otros tipos de retenciones. Uno de ellos son los denominados embargos bancarios por medios telemáticos, que hacen referencia a los saldos y a los sueldos de los contribuyentes. En este caso, los inspectores se incautan del dinero en cuentas abiertas en entidades de depósito por deudas que no superen los 4.000 euros aproximadamente.
También se suelen producir incautaciones de créditos y de inmuebles. Aunque suelen ser más habituales los procedimientos masivos, como los que se utilizan en los casos de multas de tráfico.
En los últimos tiempos, también está tomando fuerza la figura del embargo cautelar, inexistente hasta hace sólo unos años. Este procedimiento se aplica en casos en los que existen indicios de que el contribuyente no va a pagar. Hacienda decide cobrar antes de iniciar el procedimiento de apremio basándose en la información que cruzan las distintas áreas del departamento. También se presta especial atención a perseguir los delitos de alzamiento de bienes, cuando un deudor transmite sus propiedades a otro titular para evitar su embargo.
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