Resulta que llega Sylvie Van der Vaart a España del brazo de su recién fichado marido, dispuesta a deslumbrar a la afición y a dejar pequeña a la Beckham, ¿y qué se encuentra? Pues que en una zona de este país (concretamente por la parte de Cádiz), ya está más vista que la Chelito...
La culpa la tiene una enorme valla publicitaria ubicada junto a la N-340, cerca de Tarifa, que dice: 'Night Club El Jardín'. Y, en la foto que la acompaña, aparece la imagen de esta rubia holandesa en bikini y (todo hay que decirlo) posando con cara de estar a punto de preguntarle al sufrido conductor: «¿Nos hemos visto antes, chato?», que es lo que suelen soltarle las chicas de alterne a cada nuevo cliente para iniciar las tareas de aproximación.
El Jardín. Así se llama el local... Supongo que por el verdor. Desde luego, su dueño no podía haber elegido un nombre más premonitorio, porque él y el publicitario de Algeciras que le confeccionó el rotulito acaban de meterse en uno bien frondoso. El representante de la modelo ya ha anunciado que estudia acciones legales. Para empezar, la imagen ha sido extraída sin permiso de la página web de Sylvie Van der Vaart y utilizada con aviesos fines. Y, para seguir, la publicidad es completamente engañosa, porque imagino que cualquier parecido con la realidad de las auténticas habitantes de dicho jardín es puritita coincidencia. (Aunque no creo que ningún cliente haya acudido hasta ahora a la oficina de atención al consumidor para quejarse por ello.)
Seguro que Sylvie venía preparada de antemano para las emociones fuertes 'made in Spain', como la tortilla de patata con mucha cebolla, la pausa para la siesta, el carajillo... Pero eso de que, sin comértelo ni bebértelo, te utilicen como reclamo de un puticlub es bastante más irritante que el olor a ajo que tanto desazonaba a Victoria Beckham. Por esa misma razón, supongo que ahora a Sylvie le llamas 'Madame' Van der Vaart y te arrea con el bolso.
O tal vez no, porque ahí donde la ven se lo ha tomado con bastante deportividad. Será porque no es la primera vez... Hace apenas un mes descubrió, a través de una revista norteamericana, que un club de alterne de Florida también empleaba su rostro como gancho. Es el momento de preguntarse qué tiene esta esposa de futbolista y abnegada madre de familia para interesar tanto a la industria del sexo. La respuesta quizá esté en su página web, donde posa de manera insinuante y hasta dispone de un apartado denominado 'private'. Claro que las apariencias engañan, ya que pinchas ahí y aparecen ella y el marido tirando de un cochecito de bebé... (Que no existe mayor inhibidor de la libido.)
Dice Sylvie que lo siente sobre todo por su familia. Los abuelos de Rafa Van der Vaart son andaluces y viven en Chiclana de la Frontera, a unos 80 kilómetros del ya famoso club de carretera. Pero yo creo que por ellos no debe preocuparse porque, si viviendo tan cerca y habiendo pasado seguramente más de una vez por allí, no se han dado cuenta del entuerto es porque o bien no la han reconocido o bien han pensado que lo que anunciaba la mujer de su nieto en ese cartel (hoy, todo te lo venden en inglés y a poder ser con una rubia en bikini) eran muebles de jardín.