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La carrera hacia la Casa Blanca

El 48% de los estadounidenses dice que ha oído hablar demasiado del candidato demócrata, estancado en las encuestas

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Obama agota su carisma
Obama, con su esposa Michelle, en Hawai. / AP
Todavía quedan tres meses para que el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain sepan quién de los dos es el próximo inquilino de la Casa Blanca, sin embargo, parece que los norteamericanos comienzan a sentirse algo aburridos del panorama electoral o al menos así lo demuestran las encuestas. Para colmo, justo cuando el senador por Illinois se ha tomado una semana de vacaciones en Hawai para disfrutar con su mujer Michelle y sus dos pequeñas, todo parece indicar que McCain le pisa los talones.
Un estudio realizado por el Pew Research Center afirma que el 48% de los estadounidenses asegura haber escuchado demasiado sobre Obama durante los últimos meses, algo que podría volverse en su contra si su campaña no toma las medidas adecuadas. Por una razón o por otra, ya sea una caricatura en la portada de una revista, una comparación odiosa con Paris Hilton o su color de piel, el candidato demócrata está siempre en boca de todos.
No hay que pasar por alto que Obama aventaja a su contrincante en todas las encuestas, pero los expertos indican que el senador afroamericano se ha estancado. Es cierto que desde que se perfilara como el elegido de los demócratas para luchar por la presidencia, no ha conseguido sacar una diferencia abrumadora a McCain. De hecho, según los sondeos diarios realizada por Gallup entre mil ciudadanos, de forma aleatoria, la ventaja siempre oscila entre los dos y los siete puntos, cuando no aparecen empatados.
A estas alturas de la carrera, el senador debería, al menos, romper en alguna ocasión la barrera del 50%, algo que no termina de ocurrir. Gary Langer, director de encuestas de la cadena de televisión ABC aseguraba a varios medios de comunicación que «si todo es tan favorable para Obama, ¿por qué no todo termina de cuajar?».
Un precedente peligroso
Evidentemente, aunque la obamamanía es un acontecimiento que no se puede negar, es cierto que si echamos la vista atrás podrían recordarse situaciones muy similares que más tarde desembocaron en verdaderos desastres para los demócratas. En las últimas elecciones de 2004, John Kerry aventajaba a George W. Bush con un 47% frente a un 43% una semana antes del comienzo de las convenciones nacionales de los dos partidos. Kerry fue el candidato favorito de Europa y, finalmente, se quedó con las ganas.
Para Nolan McCarty, profesor de la Universidad de Princeton, «tras dos elecciones presidenciales muy ajustadas no es realista el esperar un gran cambio». McCarty añadió, además, que McCain no es un republicano «típico», lo que le ayuda en sus aspiraciones presidenciales.
Según explicaba la publicación 'Politico', Obama ha basado su liderazgo en las últimas semanas en tres grupos sociales: los jóvenes, la población de color y los hispanos. El voto joven es un arma de doble filo, ya que en ocasiones no cumplen las expectativas. En lo que respecta a los afroamericanos, el senador todavía debe asegurarse el apoyo unánime de todos ellos, mientras que el voto hispano todavía corre el peligro de dejarse engatusar por McCain. Eso sí, el republicano no termina de cuajar entre dicho colectivo y ha perdido cerca de un 10% del poderío que encumbró a Bush a la Casa Blanca hace cuatro años.
No obstante, el veterano de Vietnam ha visto como la entrada en su campaña de Steve Schmidt ha obrado maravillas. Cabe recordar que Schimdt ya dirigió la campaña de Bush contra Kerry, a quien presentó como un individuo que cambia constantemente de opinión. El estratega del senador de Arizona cuenta con una serie de técnicas, que a fin de cuentas parecen funcionar. Entre ellas una simple y clara: elaborar un mensaje político nítidoy repetirlo de forma reiterada. Obama debe tomarlo muy en cuenta.
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