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Sociedad

Servicios sociales, Los retos de futuro

Los empresarios del sector han tenido que recurrir a la contratación de inmigrantes para cubrir las plantillas en los meses de verano

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Los geriátricos vascos se enfrentan a una «situación límite» ante la falta de personal
La empleada de un centro de la tercera edad da de comer a una residente. / EL CORREO
Las residencias de ancianos de Euskadi necesitan personal «de forma urgente» para atender a un colectivo cada vez más numeroso y dependiente. Los geriátricos vascos, en los que residen más de 10.000 mayores, se enfrentan a una «situación límite». Los empresarios del sector reconocen «serias dificultades» para encontrar trabajadores y han tenido que recurrir a mano de obra inmigrante ante el escaso interés de los ciudadanos autóctonos por prestar sus servicios en esta actividad. Sus responsables proponen la contratación en origen de esos asalariados extranjeros para «evitar la economía sumergida».
La carencia es especialmente «delicada» durante los meses de verano. La mayor parte de los empleados de plantilla están de vacaciones y los gestores de los centros de la tercera edad tropiezan con serios problemas para cubrir los puestos vacantes . «Como no contrates a la gente a principios de año, después ya no encuentras a nadie», explica Mila Uranga, directora de un centro de mayores de Getxo. Gerentes de residencias, representantes sindicales y altos cargos de las instituciones se reunieron recientemente en San Sebastián para analizar este asunto y su repercusión en la atención a los usuarios ante la «alarma» creada por la falta de personal.
El documento de conclusiones de las jornadas, organizadas por la fundación guipuzcoana Zorroaga y el Departamento de Vivienda y Acción Social del Gobierno vasco, reconoce la existencia de «graves problemas» en el sector y aboga por abrir un debate sobre sus necesidades de mano de obra al entender que «la calidad del servicio debe estar unida a unas condiciones laborales adecuadas». El diagnóstico no puede ser más preocupante. Según los expertos, «los centros se enfrentan a serios problemas para cubrir las plantillas durante todo el año, una situación que se vuelve insostenible en los periodos vacacionales».
«Precariedad laboral»
No obstante, las centrales sindicales mantienen que los empresarios no encuentran personal, fundamentalmente, por la «precariedad» laboral que registra el sector, con «jornadas maratonianas» y «sueldos bajos». «Muchos profesionales trabajan en condiciones verdaderamente lamentables», advierte la secretaria de Servicios de la Mujer y Asuntos Sociales de CC OO de Euskadi, Felisa Piedra. Marta Alberdi, gerente de la residencia alavesa Burgelo, reconoce que las condiciones de trabajo no son las mejores. El sueldo mensual ronda los 1.000 euros, incluido el 'plus' por noche y festivo. «Con los ingresos que tenemos, no podemos pagar más. Así que mucha gente prefiere trabajar unos días en una residencia pública que firmar un contrato con la privada. Al final, te las arreglas como puedes para completar la plantilla, pero es realmente muy complicado», lamenta la empresaria alavesa.
Según el estudio, la demanda de profesionales aumenta debido a la apertura de nuevos centros, el incremento de mayores dependientes y la existencia de una normativa que obliga a elevar el número de cuidadores por grupo de pacientes.
La dificultad para hallar empleados autóctonos es consecuencia, según corrobora el documento, de unas condiciones laborales «poco atractivas». El texto también añade que la gran mayoría de las entidades del sector social ejerce su actividad como proveedora de servicios para las administraciones públicas. En este sentido, las compañías del sector entienden que la «única» posibilidad de seguir mejorando la situación de los trabajadores está unida a un aumento de la financiación pública. «Es el único modo de competir con otros sectores laborales más desarrollado y que generan un mayor atractivo para los trabajadores».
En cualquier caso, la presencia de inmigrantes en la atención a la tercera edad es cada vez mayor en Euskadi. Hasta ahora, el trabajo del personal extranjero se limitaba básicamente a la «realización de cuidados informales en los domicilios», pero la realidad ha cambiado. El colectivo inmigrante ha encontrado en los geriátricos una nueva salida laboral ante la escasez de personal para atender a los mayores, según revela el escrito de conclusiones de las jornadas.
Profesionalización
«Todo parece indicar -añaden los expertos- que caminamos en la misma dirección que otras comunidades autónomas, en las que el porcentaje de trabajadores extranjeros es muy elevado» en los centros de mayores. De hecho, los empresarios del sector mantienen que hoy en día «la contratación de personal inmigrante es obligado». En este sentido, los responsables de atención a la tercera edad alertan del reto al que se enfrentan los servicios sociales para «compatibilizar profesionalización e inmigración».
El informe también advierte sobre la necesidad de homogeneizar las condiciones laborales de todos los trabajadores, independientemente de su zona de residencia, como un «avance decisivo para el sector». «Las administraciones competentes, los sindicatos y las asociaciones empresariales de los diferentes territorios históricos deben coordinarse a fin de reducir las diferencias entre provincias». Así, apuestan por que la firma de los nuevos convenios debería caracterizarse «por no aumentar las diferencias existentes en la actualidad».
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