Resopló Nadal al ver el resultado del sorteo. «¡Buff, menudo cuadro!», exclamó el balear, que tiene un camino lleno de trampas hacia el oro. Justo a una semana y poco más para que estrene reinado al frente de la clasificación mundial, la suerte le da espalda a la mejor raqueta española, que empieza la competición contra el italiano Potito Starace. Si todo va según lo previsto, y haciendo caso al ránking, el zurdo de Manacor jugaría en primera ronda contra el transalpino, en segunda contra Hewitt, después se enfrentaría a Stepanek para medirse en cuartos a Murray y en las semifinales a Djokovic. «Lo peor que me podía tocar», constató resignado.
Aunque siempre haya ganado a Starace, el italiano es un rival incómodo. Ocupa la posición 71 del mundo y nunca ha logrado nada importante. Pero Nadal no anda fino en Pekín. Ha pasado una mala semana y está exhausto después de una temporada veraniega durísima: «Me he entrenado bastante mal. El cambio de horario, muchos partidos acumulados y una humedad terrible.... Al coger la raqueta se me resbala. Pero bueno, espero que de aquí al lunes tenga tiempo para adaptarme», señaló el balear una vez concluida su sesión matinal de trabajo.
Los otros participantes españoles en los Juegos tampoco tienen unos debuts fáciles. Andreas Seppi será el adversario de Tommy Robredo, mientras que David Ferrer, que parte como quinto favorito, comenzará ante el siempre peligroso e imprevisible serbio Janko Tipsarevic. Nicolás Almagro, undécimo, se estrenará como olímpico frente a la promesa francesa Gael Monfils.
Derrotar al número uno
Pero todas las miradas buscan a la primera raqueta mundial -lo será el próximo 18 de agosto-. El español es una de las opciones más serias de medalla e incluso sus rivales destilan una motivación extra cuando el manacorí está al otro lado de la red. Quizás el segundo tenista del mundo más en forma del momento, el serbio Novak Djokovic -vista la tristeza que se ha apoderado de Federer-, reconoció ayer que derrotar al balear es algo especial. «Es igual que ganar a cualquier otro, aunque es cierto que es más placentero hacerlo contra Nadal. Muy pronto será el número uno», argumentó el de Belgrado, que profesa un gran respeto hacia el español.
Por su parte, el ecuatoriano Nicolás Lapenti, que apuntala su preparación en Pekín, manifestó que «Nadal se merece el número uno. Luchaba fuerte por ello. Era injusto que no lo fuera ya a pesar de tener a Federer por delante. Quién sabe cuánto tiempo estará ahí, pero se lo ha ganado».